Cadena perpetua en España: la patata más caliente para Rajoy

Fotografía de archivo del 09/03/2018  de la pareja del padre del menor, Ana Julia Quezada, en la concentración de apoyo a los familiares de Gabriel. EFE

Legislar en caliente es altamente desaconsejable, pero esta semana no va a quedar otro remedio. Por lo menos en su fase política. El macabro giro inesperado vivido por el caso del asesinato del pequeño Gabriel vuelve a dejar en el tejado de Mariano Rajoy la pelota de la prisión permanente revisable -comúnmente conocida como cadena perpetua-, en un momento en el que, además, el debate llega al Congreso de los Diputados a propuesta del PNV, que pretende derogar esta pena.

Una medida a la que, a su vez, se oponen los grupos parlamentarios del PP y Ciudadanos que presentarán sus enmiendas a la totalidad para intentar que la reforma del Código Penal no prospere. Era esperable, ya que el PP pretende mantener vigente una pena que introdujo en el Código Penal en 2015 gracias a su mayoría absoluta, pero que en la práctica se encuentra recurrida ante el Tribunal Constitucional.

Hoy en día en España no hay una pena mayor que la prisión permanente revisable. En parte porque ese apellido ‘revisable’ tiene el matiz del tiempo indefinido. Es decir, hablamos de una especie de cadena perpetua que el condenado solo puede revertir si demuestra estar rehabilitado tras una serie de plazos (de al menos 25 años y de 28, 30 o 35 en algunos casos) y si previamente ha logrado acceder al tercer grado.

Cerca de 200 jueces, fiscales y catedráticos quieren su derogación inmediata y solicitan un debate sosegado. Todo lo contrario de lo que ha ocurrido en España donde, a su juicio, se han ocultado a la ciudadanía “datos relevantes para hacer un análisis racional”, como recogió recientemente El País.

En ese sentido son varias las organizaciones sociales, así como partidos políticos como PSOE, ERC, PDeCAT y Unidos Podemos, las que creen en el principio de reinserción. Un detalle mayor que, a su juicio, no queda garantizado con esta pena. El PP cuenta a su favor con que los padres de Diana Quer y de Mari Luz Cortés tienen previsto reunirse entre hoy y mañana con esas formaciones para hacerles cambiar de opinión. Unas reuniones que se mantendrán, no lo olvidemos, con el caso de Gabriel muy reciente.

El caso de Gabriel no sólo condicionará el debate por su cercanía en el tiempo, sino porque, de confirmarse el asesinato por parte de Ana Julia Quezada, la prisión permanente revisable se podría imponer al tratarse de una víctima menor de 16 años, uno de los delitos en los que se aplica esta pena.

De ahí las últimas declaraciones realizadas por el portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, que en previsión de lo que pueda ocurrir ha señalado: “Si creemos que con penas de este tipo se va a evitar que se cometan determinados delitos ya vemos que no es así. ¿Se busca justicia o venganza?”.