Los 'excesos' de C. Tangana retratan la doble vara de medir de la Iglesia en España

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C Tangana ha grabado un vídeo musical en la Catedral de Toledo (Gimenez/Getty Images).
C. Tangana ha grabado un vídeo musical en la Catedral de Toledo (Gimenez/Getty Images).

Con un Padrenuestro y dos Avemarías se han solventado más pecados que feligreses tiene la Iglesia. De rodillas, en una atmósfera fría como el mármol y con el eco de los susurros, el paso por el confesionario ha sido siempre la losa y la redención de los que nos salimos del camino. Tras la rejilla de madera, la figura redentora que dibuja una cruz en el aire, que evalúa nuestros errores y nos salva como cristianos cautivos en poder de los sarracenos. Más aún, nos libera de la peor versión de nosotros mismos, ante los ojos de Dios y en nombre de Dios. La divinidad, como idea abstracta, se proyecta en la figura del clero, sobre ellos recae la virtud de estar por encima del mal, y también del bien. Desde Tomás de Torquemada a Cesáreo Gabaráin, desde aquellos inquisidores que fueron más juristas que humanistas y teólogos a los pederastas que son más escoria que servidores de la comunidad y educadores. Y en medio, los buenos, que también los hay.

Pero es la doble moral tan de aquellos que promueven la palabra del Señor mientras acorralan a sus víctimas, tan de esos que usan su condición de puros por naturaleza para abusar de menores y de los que prefieren mirar para otro lado, por culpa de ellos y de cuán comunes han sido sus prácticas, la Iglesia siempre será mirada con lupa por aquellos que prefieren ir por la senda del escepticismo en lugar de ser llevados a la orilla. El doble rasero desprestigia a la Institución porque nunca tirar piedras contra las farolas puede suponer una penitencia de siete Credos y levantarle la falda a una compañera de catequesis saldarse con un Padrenuestro y dos Avemarías. De la misma manera en la que hacer un vídeo musical en la Catedral Primada de Toledo sale a una dimisión del deán, Juan Miguel Ferrer, a una misa de reparación y a una vigilia, y los casos de abusos casi que salen gratis.

Si el revuelo que se ha formado por el vídeo musical, ‘Ateo’, de C. Tangana y Nathy Peluso y la indignación en el seno de la Iglesia hubiera sido la misma que ante las atrocidades históricas urdidas por la Institución, quizás sus acciones tendrían más crédito. El domingo se pidió perdón en la Catedral de Toledo por “las negligencias en el cuidado y respeto del templo”, por “por los pecados contra la unidad y la comunión en la Iglesia, por las críticas destructivas, intencionadas o inconscientes y superficiales”, por “todas las opresiones, injusticias y violencia que atentan contra la libertad y los derechos del hombre en el plano político, social, laboral y familiar”, por “las inmoralidades y corrupciones que condicionan y empujan al individuo a una degradación moral o física, disuelven los vínculos familiares y desenfocan los verdaderos valores de la vida”, también por “los escándalos y por los abusos a las personas vulnerables” e incluso por “los pecados del pueblo de Dios, sacerdotes, vida consagrada y laicos”.

Catedral Primada de Toledo.
Catedral Primada de Toledo.

Se echaron de menos unas disculpas mucho más concretas y directas como por ejemplo “pedimos perdón por los compañeros que han usado el nombre de Dios para abusar y violar a personas vulnerables y provocar en ellas y sus familias unos traumas irreparables, incluso suicidios, tanto en España como en el resto del mundo”. Claro que tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

Desde que han salido a la luz escándalos como el destapado por The Boston Globe en Estados Unidos, los casos en Irlanda, en Canadá, en Australia o los perpetrados en España (entre decenas que se han ido conociendo durante décadas en otros países y otros que estarán completamente sepultados), ha habido numerosas disculpas llegadas desde el Vaticano y diócesis locales. Sin embargo, éstas han sido generalmente tibias comparadas con el daño hecho. En el año 2018, el Papa Francisco acudió a Irlanda para pedir perdón tras la publicación de un informe que confirmó que al menos 400 religiosos habían abusado de 25.000 menores. Mientras el Sumo Pontífice se disculpaba en nombre de la Iglesia, en España las misas se debatían entre seguir la estela de su máximo representante o mirar para otro lado. Hubo de todo.

Algunos optaron por por pedir una oración por las víctimas y “misericordia” con los autores de los abusos al final de la homilía, otros se limitar a “pedir a Dios por los casos de pedofilia”, sin embargo, en las misas de iglesias más concurridas de ciudades como Sevilla o Santander se corrió entonces un tupido velo. El silencio o los arrepentimientos que saben a poco dejan mucho que desear, sobre todo cuando en muchos casos los abusos han gozado de la complicidad y el encubrimiento de la Iglesia. Eso sí, cuando Tangana y Peluso bailan, como bailan los que saben bailar, en la Catedral de Toledo al ritmo de unas letras que dicen: “yo era ateo pero ahora creo, porque un milagro como tú ha tenido que bajar del cielo”, los cimientos se tambalean como si se tratara del acto más impuro que se haya cometido dentro de uno de sus templos. Y luego salen los defensores de la moral. Uno de ellos, el arzobispo de Mérida y secretario de la Congregación para el Clero, Celso Morga, ha afirmado que lo del vídeo le parece una “imprudencia” y está de acuerdo con la dimisión del deán ya que “no es el lugar una iglesia, una catedral para grabar ese tipo de vídeos”, tal y como ha expresado este miércoles.

Cayetano Martinez de Irujo ha dejado clara su postura por el vídeo grabado en la Catedral Primada de Toledo. (Getty Images)
Cayetano Martinez de Irujo ha dejado clara su postura por el vídeo grabado en la Catedral Primada de Toledo. (Getty Images)

Sin embargo, a la hora de denunciar los casos de abusos sexuales dentro de la Iglesia, su postura fue mucho más laxa y culpó a la sociedad en general en lugar de apuntar con el dedo a curas, sacerdotes o a la Institución. “Está en toda la sociedad occidental”, afirmó hace 10 años, “por una grave crisis moral a la que hay que reaccionar (…) como tenemos de todo, buscamos placeres nuevos”, agregó.

No es el único, el feligrés Cayetano Martínez de Irujo también ha criticado el que el vídeo musical se haya grabado en la catedral y una de sus declaraciones como nuevo colaborador del programa televisivo ‘La Roca’ ha provocado muchas críticas. Su “la Iglesia no debería tolerar estas cosas”, ha quedado vacío cuando él, que según confesó hace unos años fue víctima de abusos por parte de “señoras mayores”, no ha condenado los casos de pederastia en la Iglesia.

El vídeo de C. Tangana en el templo toledano puede no contener letras como las compuestas por Garbaráin ni llevar sus célebres títulos como los ‘Pescador de hombres’ o ‘En medio de la noche’; es verdad que los bailes sensuales -y consentidos- entre ambos artistas puedan levantar ampollas entre feligreses y miembros de la Iglesia o que haya quien opine legítimamente que las catedrales no están para eso, pero que se condene este episodio con más ímpetu que otras vergüenzas de la Iglesia es para temario de primero de ética.

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