Cáncer de mama en México: entre la falta de medicamentos y el recorte de subsidios

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En varios estados del país, la falta de fármacos oncológicos ha derivado en litigios, mientras las pacientes que se atienden en la Fundación de Cáncer de Mama deben ahora costear su tratamiento porque el Gobierno cortó el convenio al disolver el Seguro Popular. Radiografía de la lucha diaria de miles de mujeres con cáncer de mama en México.

Cuando Mercedes Intzin sintió una bolita en su seno derecho se alarmó y fue a su centro de salud en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Allí la médica le dijo que era una simple bolita de grasa, que “eran sus nervios” y que no se hiciera ideas en la cabeza. Hoy 'Meche', como le dicen sus amigas, es una sobreviviente de cáncer de mama luego de pasar por cirugía, quimioterapia y radioterapia.

El equivocado diagnóstico y la falta de atención oportuna, pues cuando fue a la capital de Chiapas a practicarse una mastografía la máquina estaba descompuesta, hicieron que el tumor creciera rápidamente y no fuera tratado a tiempo.

Fue en la Fundación de Cáncer de Mama (Fucam), en la Ciudad de México, donde finalmente la atendieron y logró vencer el cáncer. Eran tiempos en los que el Seguro Popular –cobertura que brindaba el Estado– pagaba todo el tratamiento a la Fucam, de modo que las beneficiarias no debían poner de su bolsillo.

El actual Gobierno federal, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, desapareció el Seguro Popular y creó el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi). Sin embargo, el nuevo instituto –que no ha estado exento de críticas por su falta de reglas de operación– no tiene convenio con la Fucam, pues la administración federal optó por cortar todos los apoyos a las ONG, en su afán de imponer una férrea política de austeridad y cerrar cualquier rendija a la corrupción.

Ahora las pacientes que necesitan atención en Fucam –ya sea porque el Insabi aún no las atiende o porque no tienen cobertura del IMSS o el ISSSTE, los dos grandes institutos de salud para los trabajadores mexicanos– deben pagar con sus propios recursos los tratamientos y medicamentos.

“El Seguro Popular dejó de funcionar y pues en ese momento a muchas mujeres nos afectó, a mí me afectó muchísimo, para mí fue triste que nos lo quitaran pues yo pues tengo que buscarlo (el dinero para pagar su atención) y a veces no puedo, porque llevé quimioterapia y eso te merma los huesos; es difícil para mí porque no es lo mismo cuando estaba yo fuerte, cien por ciento sana”, lamenta Mercedes.

Si bien 'Meche' ganó la batalla al cáncer, debe continuar con diversos estudios de seguimiento, por los cuales debe pagar. La Fucam la apoya con bajos costos, pero aún así debe trabajar para reunir el dinero vendiendo sus artesanías y ropa de Chiapas.

En México 7.800 mujeres murieron por cáncer de mama en 2020 y en 2020 se diagnosticaron 30.000 nuevos casos.

El Gobierno asegura que todas las mujeres con cáncer de mama serán atendidas en las instituciones de salud pública, como el Hospital Juárez de México, el Hospital General de México y el Instituto Nacional de Cancerología.

Sin embargo la Fucam, pese a no tener un convenio con la seguridad social del Estado, continúa su labor de atención a pacientes. En 2020 brindó más de 69.000 consultas médicas, cerca de 31.000 mastografías, 12.000 tratamientos de radioterapia y 19.500 de quimioterapia, así como más de 2.100 cirugías.

Desabastecimiento de medicamentos, otra adversidad

Además de luchar contra el cáncer y enfrentar las complicaciones derivadas del recorte a los subsidios, algunas pacientes deben batallar para conseguir medicamentos oncológicos, pues no siempre hay abastecimiento de fármacos.

En esa batalla han sido acompañadas por abogadas que tramitan amparos pro-bono, a fin de que les sea garantizado el derecho constitucional a la salud.

La licenciada Andrea Rocha lleva ganadas dos sentencias definitivas, una de una paciente en el municipio de Salina Cruz, en el estado de Oaxaca, y otra en Salamanca, Guanajuato.

“Lo más importante es que podamos presentar el amparo de manera inmediata porque el cáncer es una enfermedad que no espera. No les puedes decir ‘El día de hoy no hay una mastografía porque no hay presupuesto'”, señala.

Así como Rocha, han surgido otros colectivos de abogados para ayudar a las pacientes en su lucha jurídica. Un ejemplo es el colectivo Justicia vs. Cáncer, que recién ganó un amparo para una paciente de cáncer de mama en Mexicali, Baja California.

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