Contra el cáncer, ciencia: los descubrimientos de hoy son terapias de mañana

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Madrid, 23 sep (EFE).- La investigación no puede parar, porque los descubrimientos de hoy son las terapias de mañana; dos referentes de la ciencia -María Blasco y Marisol Soengas- reflexionan para EFE, en vísperas del Día Mundial de la Investigación contra el Cáncer, sobre los desafíos ante una enfermedad que es la primera causa de muerte entre los menores de 65 años en Europa.

Frente a los datos demoledores (en 2030 se diagnosticará en España un caso nuevo cada 2 minutos y una persona morirá de cáncer cada 4 minutos) cifras para la esperanza: más del 50 por ciento se curan y las tasas de supervivencia a cinco años se sitúan ya en el 60 por ciento.

Y un clamor: más ciencia, porque sólo la investigación servirá para mejorar esas cifras y la única forma de combatir la enfermedad es aumentar los recursos que se destinan.

La investigadora María Blasco dirige el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO); y la científica Marisol Soengas es vicepresidenta de la Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (ASEICA), que agrupa a más de 1.000 investigadores.

PREGUNTA: ¿Es posible hablar a medio plazo de que la ciencia dará respuesta a uno de los mayores desafíos de la humanidad?

María Blasco: Cada día hay nuevos tratamientos. La investigación que se está haciendo hoy serán los tratamientos del futuro. Por ello, la investigación no puede parar. Cada día también hay mejores maneras de detectar temprano y de prevenir el cáncer.

Marisol Soengas: El cáncer no es una sola enfermedad (hay más de 100 tipos descritos). Los éxitos de la ciencia son ya una realidad, por ejemplo, en determinados tipos de leucemias, tumores de mama, de próstata o del tracto intestinal, con índices de respuesta superando el 70-80% dependiendo del estadio en que se diagnostiquen. Quedan pendientes patologías como el de páncreas o tumores cerebrales. Sin embargo, estudios multidisciplinares están permitiendo un grado de detalle tal sobre cómo estos tumores se inician y progresan, y es altamente previsible que al menos se consiga mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

PREGUNTA: ¿Cuáles son las líneas más esperanzadoras de la investigación en cáncer?

María Blasco: Es difícil predecir qué líneas de investigación darán lugar a tratamientos nuevos y eficientes. Hace 15 años la investigación del sistema inmune no era uno de los temas estrella y sin embargo ha dado lugar a algunos de los tratamientos más prometedores contra el cáncer como la inmunoterapia o las terapias con células T-CAR para tumores hematológicos. La mejor manera de acabar con la mortalidad por cáncer es invertir en investigación y acelerar el que los nuevos descubrimientos se conviertan en nuevas terapias y nuevas maneras de detectar el cáncer de manera temprana.

Marisol Soengas: Hay muchos frentes de investigación muy activos. Destacan tres grandes áreas. La primera es en prevención y diagnóstico temprano. La segunda es en estrategias de adyuvancia o neoadyuvancia, que se refieren a tratamientos en las fases más iniciales de la enfermedad, para evitar la diseminación de las células tumorales y la formación de metástasis. La tercera persigue respuestas duraderas, evitando y revertiendo resistencias a los fármacos.

PREGUNTA: ¿Estamos abocados de forma irremediable a un mayor número de casos, aunque con mayores tasas de supervivencia?

María Blasco: El cáncer es una enfermedad asociada al proceso de acumulación de errores en nuestro material genético o ADN. A más edad, más probabilidades de que esos errores afecten a genes que pueden favorecer que aparezca un cáncer. El cáncer está aumentando porque cada vez vivimos más tiempo y, porcentualmente, hay más personas mayores. La supervivencia aumenta gracias a la detección temprana y a que cada día hay más tratamientos.

Marisol Soengas: Con la edad aumenta la probabilidad de adquirir y acumular alteraciones moleculares con potencial pro-tumorigénico. Al mismo tiempo, se desactivan mecanismos que deberían suprimir esta conversión maligna. Estos procesos efectivamente aumentan la incidencia de múltiples tipos de cáncer. Sin embargo, hay múltiples factores de riesgo ampliamente conocidos que pueden y deben evitarse (las quemaduras solares, el consumo de alcohol o el tabaco).

PREGUNTA: ¿Puede llegar a ser la medicina personalizada y de precisión una de las respuestas más eficaces contra esta enfermedad? ¿Puede ser también que sea solo accesible para un tipo de pacientes y generar por lo tanto una nueva brecha social?

María Blasco: La medicina personalizada consiste en dar los tratamientos adecuados a cada tumor según las mutaciones que están provocando el crecimiento de este tumor. Esto varía en cada paciente. Si cada paciente se trata con los fármacos que necesita según la identidad de su tumor, será mucho más efectivo el tratamiento. Este tipo de tratamientos deberían de ser accesibles por igual en todas las zonas del país y en los distintos países.

Marisol Soengas: La medicina personalizada se basa en inhibir o desactivar alteraciones moleculares presentes específicamente en las células tumorales en cada paciente. Sin embargo, y muy frecuentemente, un tumor concreto puede contener distintos grupos (clones) de células malignas con distinto perfil genético. Estas células, además, pueden cambiar y evolucionar con el tiempo. Por tanto, una de las complicaciones de las terapias dirigidas es la resistencia al tratamiento. Resulta necesario combinar fármacos, generalmente costosos y con efectos secundarios que requieren cuidados especializados. Reclamamos estrategias para asegurar la equidad en el acceso al tratamiento de los pacientes. Por supuesto, es necesario además acelerar la aprobación de fármacos o pautas de tratamiento ya en uso en otros países.

PREGUNTA: ¿Cuáles son, además de los genéticos o la edad, los factores más determinantes en la enfermedad?

María Blasco: Las condiciones socio-económicas pueden determinar los hábitos de vida, la detección temprana, y pueden tener un impacto muy importante.

Marisol Soengas: El diagnóstico suele ser más tardío en condiciones económicas desfavorables o en zonas rurales con acceso reducido a centros hospitalarios punteros. Las quemaduras solares, el tabaco o el alcohol están indudablemente asociados a cánceres de piel, pulmón y hepáticos, respectivamente, pero también a otras patologías. La nutrición, con efectos sobre diabetes y sobre la población bacteriana (microbiota) también influye en múltiples tipos de cáncer, y la polución puede alterar el sistema inmunitario y favorecer el desarrollo tumoral. Es importante controlar estos factores, como lo es evitar el sedentarismo.

(c) Agencia EFE