La Cámara Baja de Estados Unidos sigue sin presidente y los republicanos díscolos no ceden

La Cámara Baja de Estados Unidos se encamina a su tercer día sin presidente y sin actividad legislativa.

Hicieron falta otras tres nuevas votaciones para que los republicanos decidieran, al igual que el martes, aplazar la sesión para elegir al presidente de la Cámara hasta el mediodía del jueves.

El líder republicano, Kevin McCarthy, no superó los 201 apoyos, quedando siempre por detrás del representante demócrata Hakeem Jeffries, a pesar de que los demócratas son minoría.

Para ser elegido presidente de la Cámara de Representantes, el candidato normalmente debe recibir una mayoría absoluta de 218 votos, aunque este número puede ser menor si se ausentan congresistas o si se abstienen.

"Negociaremos, pero no capitularemos, y hay una diferencia muy seria", explicaba el representante republicano por Wisconsin, Derrick Van Orden. "Ahora hay 222 republicanos en nuestra conferencia. Así que si 20 personas pueden conducir este tren como quieran, 202 de nosotros podríamos irnos a casa".

Durante las tres rondas del miércoles, McCarthy recibió 201 apoyos, Jeffries los 212 de su partido, y el republicano Byron Donalds, 20. Hubo además una abstención en la bancada conservadora.

Los 20 apoyos de Donalds vinieron de una facción ultraconservadora del Partido Republicano que se opone a que McCarthy sea presidente de la Cámara, por lo que llevan desde el martes votando en su contra y a favor de otras alternativas. Todo ello a pesar de que el propio Donald Trump pidiera el miércoles a todos los republicanos que voten a McCarthy.

Los republicanos díscolos, no obstante, se muestran firmes en su decisión, hasta el punto de sugerir a Trump que sea él el que convenza a McCarthy de retirar su candidatura.

Desde la Casa Blanca, por su parte, el presidente Joe Biden no dudó en calificar el actual bloqueo a la Cámara Baja de "vergonzoso", recordando a los republicanos que "el mundo entero está observando lo que ocurre".

Por qué McCarthy no

Algunos de los republicanos díscolos acusan a su aspirante de financiar a candidatos más moderados en las elecciones de medio mandato de noviembre, en las que los conservadores lograron arrebatarle el control de la Cámara Baja a los demócratas. Además,critican a McCarthy de no haber negociado con ellos una reforma del reglamento de los debates ni los nombres para liderar los comités del Congreso en la nueva legislatura.

La situación está enquistada y sin muchos visos de arreglarse con facilidad. Y es que el reglamento no contempla otra alternativa a que se sigan repitiendo votaciones hasta que alguien logre la mayoría necesaria. Cabe recordar que toda actividad legislativa, así como la confirmación de los nuevos miembros de la cámara, está en suspenso hasta que se elija a su presidente.