Buses de migrantes irregulares a Nueva York desde Texas: la estrategia republicana de presión

© Yuki Iwamura / AFP

Un centenar de migrantes irregulares llegó a Nueva York en autobuses pagados por las autoridades texanas para protestar contra las políticas demócratas de asilo. La alcaldía de Nueva York aseguró que sus servicios de acogida están al máximo de su capacidad.

No son los primeros pero tampoco serán los últimos. Tres buses llegaron este miércoles 10 de agosto a Nueva York con unos cien migrantes irregulares que pisaban la ciudad después de cuarenta horas de viaje desde el estado sureño de Texas. A cambio de un billete gratis, se han convertido en los peones de un juego de ajedrez entre los republicanos y los demócratas estadounidenses.

Al bajar de los buses, los migrantes, la mayoría hombres venezolanos solos, aunque también había algunas familias, fueron recibidos por Manuel Castro, comisionado para asuntos migratorios del alcalde demócrata neoyorkino Eric Adams. "La ciudad de Nueva York está aquí para apoyar a los solicitantes de asilo que están llegando", dijo a la prensa el político.

Castro criticó tajantemente al gobernador de Texas, el republicano Greg Abbot, quien está detrás de estos viajes de bus: "Lo está haciendo para incitar al sentimiento antiinmigración, pero Nueva York no caerá en ello".

Por su parte, Abbott defiende que la llegada de migrantes desde México a Texas y a lo largo de toda la frontera sur de Estados Unidos es un problema que recaer sobre el Gobierno federal.

"El alcalde Adams no tiene ni idea de lo que vemos cada día en nuestra frontera. A pesar de su política de ciudad santuario, Nueva York no puede gestionar ni una fracción del caos que ha creado Biden. Esto debería ser una alerta para la Administración Biden, para que haga su trabajo y asegure la frontera", afirmó en Twitter.

Las autoridades de la Gran Manzana aseguran que sus centros de acogida están desbordados con los más de 4.000 migrantes que han llegado desde mayo y anunciaron que abrirán nuevos centros especializados para contener la situación.

Más de 7.000 migrantes desplazados de esta forma

Esta estrategia de presión republicana empezó hace meses, con múltiples envíos de buses llenos de migrantes a Washington D. C., la capital estadounidense. Texas ha trasladado ya a más de 6.200 personas a esa ciudad; y Arizona, otro estado de gobernador republicano, unas mil.

Desde hace poco más de una semana, el nuevo objetivo de Abbott es Nueva York, una ciudad santuario, lo que implica que no persigue activamente a migrantes indocumentados para permitir que accedan a servicios públicos, pero que no necesariamente ofrece mayores posibilidades a las personas que llegan.

Pero en el punto de mira del gobernador republicano está, especialmente, el Gobierno federal del demócrata Joe Biden, a quien acusa de incentivar la llegada de migrantes y solicitantes de asilo y no ayudar a gestionar la situación en los primeros estados de acogida como Texas.

Mientras tanto, gran parte de los millares de migrantes irregulares desplazados terminan durmiendo en la calle y en ciudades donde no tienen ninguna red de apoyo familiar o de amistades. De hecho, la alcaldía de Nueva York atribuye a la llegada de estas personas un aumento del 10% de la población sin techo desde mayo.

La llegada de Biden a la Casa Blanca hizo pensar a muchos, especialmente a personas migrantes, que desplazarse a Estados Unidos en busca de mejores condiciones de vida sería más fácil.

Pero las expectativas y la realidad han sido distintas: a pesar de que el demócrata eliminó algunas de las políticas más duras de la Administración Trump, como la separación de las familias en la frontera, sigue vigente desde el inicio de la pandemia el Título 42, una polémica ley que permite rechazar a migrantes por motivos sanitarios.

Desde octubre de 2021, Estados Unidos ha detenido a más de 1.700.000 personas en la frontera con México, una cifra que no se había registrado desde 1960.

Con AFP y medios locales