Buscan en Alemania a los autores del espectacular robo en el museo de Dresde

Por Isabelle LE PAGE
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La "sala de las joyas", del museo Grünes Gewölbe ("La Bóveda Verde"), situado en un castillo de Dresde, en el este de Alemania, el 9 de abril de 2019

La policía alemana buscaba este martes a los autores del espectacular robo del museo de Dresde (este), que en pocos minutos se llevaron joyas del siglo XVIII de un valor "inestimable".

Por el momento, la policía no dispone de "ninguna pista" que permita identificar a los autores, reconoció una portavoz de la institución.

Las autoridades seguían buscando el martes restos de ADN y registraban un aparcamiento en el que supuestamente los ladrones quemaron un coche utilizado para huir, indicó la policía en un comunicado.

Considerado según los medios alemanes como el robo más importante de obras de arte desde la Segunda Guerra Mundial, el hurto se produjo en la madrugada del lunes por al menos dos ladrones.

Las joyas formaban parte del museo Grünes Gewölbe ("la Bóveda Verde"), situado en un castillo de esta ciudad barroca de la antigua RDA, que cuenta con una de las colecciones de tesoros más importantes de Europa.

En escaso minutos, los malhechores lograron un botín de joyas y piezas realizadas con piedras preciosas, en particular una espada que tenía engastados nueve grandes diamantes y 770 más pequeños, en oro y plata, según fotos publicadas por la policía.

En el botín también figuran una charretera con más de 200 diamantes y una hebilla con más de 600 brillantes.

La directora de las colecciones de arte del Estado de Dresde, Marion Ackermann, explicó el lunes que lo robado tiene un valor histórico y cultural "inestimable" y no se puede cifrar en dinero.

Los ornamentos son tan conocidos que son invendibles tal como están por lo que la única forma es que sean desmontadas para venderlas separadamente. "Lo que resulta inquietante", dice Ackermann.

- A golpe de hacha -

Un vídeo difundido por la policía muestra a los ladrones entrando a una sala del museo con ayuda de linternas. Después uno de ellos, que lleva una capucha, rompe a hachazos una vitrina.

Un incendio destruyó un transformados eléctrico situado cerca y, al parecer, desactivó las alarmas del museo y la iluminación de las calles adyacentes. Los investigadores han establecido un vínculo con los dos hechos.

"El robo estaba muy bien preparado", explicó el lunes Jörg Kubiessa, director de la policía de Dresde, en la cadena de televisión ZDF.

Tobias Kormind, director del minorista de diamantes británico 77diamands.com, estima en cambio que los ladrones fueron poco sofisticados. "Fue un robo más bien torpe. Si hubiera sido planificado de forma minuciosa, habrían sido mucho más sofisticados", explica a la AFP.

Se trata del segundo robo importante en Alemania en los últimos años después de que en 2017, una moneda de oro de 100 kilos, valorada en unos 3,75 millones de euros, despareció del museo Bode de Berlín sin dejar rastro.

Varios sospechosos del robo, miembros de un clan criminal de origen libanés, están acusados pero la pieza nunca apareció por lo que lo más probable es que haya sido fundida.

"Estos ladrones suelen tener buenos contactos con joyeros corruptos. Y cada joyero sabe cómo fundir las joyas", dice Arthur Brand, un detective en el campo del arte, interrogado por Der Spiegel.

- "Patrimonio cultural mundial" -

Tras desactivar las alarmas del museo, los ladrones lograron entrar al recinto por una ventana y se fueron directos a la cámara acorazada de Augusto el Fuerte, príncipe elector de Sajonia y rey de Polonia en el siglo XVIII.

A partir de 1723, Augusto II, conocido también como Augusto El Fuerte, depositó en este museo, construido en el siglo XVI, su colección personal, rica en joyas y obras del Renacimiento y el arte barroco.

Una parte del museo, uno de los más antiguos de Europa, fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial en los bombardeos aliados del 13 de febrero de 1945, antes de ser reconstruido.

El museo cuenta con una de las colecciones de tesoros más importantes de Europa, compuesto por orfebrería, piedras preciosas, porcelana, esculturas en marfil y ámbar, bronces y recipientes engastados con pedrería.

El director del museo Dirk Syndram indicó que las piezas robadas "forman parte del patrimonio cultural mundial".