Burkina Faso, el país donde un hombre traicionó a su mejor amigo para llegar al poder

Javier Taeño
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El asesinato de los dos periodistas españoles David Beriain y Roberto Fraile en Burkina Faso ha puesto el foco sobre este país africano, uno de los más desconocidos del continente. Se sitúa en la parte occidental de este, sin acceso al mar, y tiene frontera con estados como Malí, Benín, Togo o Níger que en los últimos años se han caracterizado por su inseguridad y por la presencia de grupos yihadistas en la región. 

Burkina, que se independizó de Francia en 1960, se ha visto contagiado por el terrorismo en el último lustro y hoy en día es un país muy peligroso al que viajar, según las recomendaciones del Ministerio de Exteriores. Un país, en definitiva, que ha ido construyendo su historia reciente a sangre y fuego.

20 aniversario del asesinato de Thomas Sankara. (KAMBOU SIA/AFP via Getty Images)
20 aniversario del asesinato de Thomas Sankara. (KAMBOU SIA/AFP via Getty Images)

Para entender muchas de las dinámicas actuales de Burkina Faso hay que retroceder atrás en el tiempo, concretamente hasta el 15 de octubre de 1987. Ese día era asesinado Thomas Sankara, presidente del país desde 1983 y conocido como el Che Guevara africano.

Durante esos cuatro años impulsó un programa revolucionario, trajo iniciativas contra la corrupción y mejoró la educación, la agricultura y el estatus de la mujer. Una vida que el escritor Antonio Lozano reflejó magistralmente en el libro ‘El caso Sankara’.

Una de las principales reformas fue cambiar el nombre del país, que por aquel entonces se llamaba Alto Volta, en honor al río, y denominarlo Burkina Faso, que significa la tierra de la gente íntegra.

Estas iniciativas rápidamente le granjearon muchos enemigos, tanto dentro como fuera del país. Dentro de los primeros estaban los líderes tradicionales y las clases más conservadoras de la sociedad. Entre los segundos estaba la poderosa Francia, que veía con recelo unas medidas que podían reducir la influencia del país sobre su antigua colonia. 

Sin embargo, Sankara, gran defensor del panafricanismo y todo un símbolo hoy en el continente, no contaba con la traición de su gran amigo Blaise Compaoré.

Su camarada, aquel que le ayudó a acceder al poder en 1983 tras un golpe de Estado, el que fue su lugarteniente durante esos cuatro años, fue el que lideró el derrocamiento y asesinato de Sankara.

Tras el asesinato de Sankara, Blaise Compaoré gobernó el país durante casi 30 años. (AP Photo/Francois Mori, File)
Tras el asesinato de Sankara, Blaise Compaoré gobernó el país durante casi 30 años. (AP Photo/Francois Mori, File)

Aunque durante más de 20 años no se ha celebrado un juicio que depure responsabilidades, lo cierto es que hace apenas 15 días Compaoré ha sido imputado por la muerte de Sankara en 1987 después de que un tribunal militar reabrió la investigación en 2020 tras la desclasificación de documentos franceses.

Durante casi 30 años (1987-2014), Compaoré gobernó con mano de hierro Burkina Faso hasta que finalmente las protestas sociales provocaron su derrocamiento. Por fin en 2015 se celebraron las primeras elecciones libres en el país, en las que se impuso Roch Marc Christian Kaboré, que se convirtió en el primer presidente democrático. Pero este hecho, que debería iniciar una nueva etapa en el país fue la antesala de un periodo terrible.

Los grupos yihadistas, que hasta ese momento apenas tenían presencia en Burkina, empezaron a actuar en el país y la expansión del terrorismo y la escalada de violencia se han convertido en las señas de identidad de esta nación debido fundamentalmente a la porosidad de fronteras y la débil presencia de las fuerzas de defensa y seguridad, tal y como cuenta Exteriores.

La actuación de los grupos terroristas ahora y no antes se explica por la mediación del Gobierno burkinés de Compaoré, que mediante un pacto de no agresión lograba que Burkina no estuviera amenazada por el terrorismo yihadista. Sin embargo, el derrocamiento del dictador abrió las hostilidades y convirtió al país en lo que es hoy en día.

La violencia y el terrorismo se han apoderado del país. (AHMED OUOBA/AFP via Getty Images)
La violencia y el terrorismo se han apoderado del país. (AHMED OUOBA/AFP via Getty Images)

Un estado casi fallido

Tal y como revela Amnistía Internacional, es una nación en la que los grupos armados campan a sus anchas, especialmente al norte y al este (en esta última región es donde han sido asesinados los periodistas españoles), y cometen abusos contra los derechos humanos.

Según la organización, las emboscadas, los secuestros y los asesinatos son frecuentes y se suelen cometer ataques contra la población civil. Este clima de violencia e inseguridad ha provocado que en agosto de 2020 ya hubiera un millón de personas desplazadas internamente. 

Los campos de refugiados también han sido objetivo de todas las partes en conflicto y no se han librado tampoco de los ataques. Por poner en contexto la elevada cifra de desplazados hay que señalar que la población total del país apenas supera los 20 millones.

Así pues Burkina Faso vive una situación dramática que no tiene visos de resolverse a corto plazo, ya que se ha convertido en unos de los lugares más peligrosos de la región. Con la presencia de los grupos yihadistas campando a sus anchas por el territorio, la vida hoy en día vale muy poco en el país.

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