Regresa la Bundesliga: ¿cómo se juega al fútbol en tiempos de coronavirus?

Emlyn Begley - BBC Sport
Borussia Dortmund derrotó 4-0 al Schalke, pero los jugadores apenas y pudieron celebrarlo juntos.

El regreso del torneo alemán de la Bundesliga este sábado dibujó un primer panorama de cómo se verá el fútbol en muchas otras ligas por la pandemia de covid-19.

La liga alemana era una de las grandes de Europa detenidas en marzo, mes en que otras importantes competiciones alrededor del mundo también detuvieron sus campeonatos.

Dos meses después, el fútbol visto en Alemania parece bastante diferente a como lo conocíamos (y disfrutábamos) por los protocolos aprobados para el reinicio del deporte.

Estas son algunas de las medidas sanitarias que más se hicieron evidentes.

La celebración… complicada

El juego en sí no fue tan diferente de lo normal: hubo barridas y también muchas anotaciones, 16 durante los seis juegos del sábado en Alemania.

Pero hubo un cierto distanciamiento social en la celebración de goles, ya que no hubo los abrazos habituales, sino otro tipo de muestras de júbilo a la distancia, o choque de codos o zapatos.

Algunos goles fueron celebrados con distanciamiento social... aunque no en todos los casos.

Sin embargo, algunos goles, en particular los de los jugadores de Hertha Berlin en su victoria por 3-0 en Hoffenheim, se celebraron con normalidad.

Los del Hertha no serán castigados, ya que la liga alemana pide a los jugadores que no se abracen como recomendación, no como una regla.

Silencio, mucho silencio

A los hinchas se les prohibió la asistencia a los partidos, además de que la policía patrullaba para asegurarse de que no hubiera multitudes reunidas en las ciudades.

Solo 213 personas fueron admitidas al terreno: 98 dentro y alrededor del campo (como jugadores, entrenadores y recogepelotas) y 115 en las gradas (seguridad, médicos y medios de comunicación).

Se permitió la presencia de otras 109 personas (incluidos operadores de seguridad y del VAR) en las afueras del estadio.

Un recordatorio sobre el lavado de manos era lo que se veía en el estadio del RB Leipzig donde no había público.

Con solo unas pocas docenas de personas haciendo ruido desde los bancos, los televidentes podían escuchar a los jugadores y entrenadores hablando, así como el sonido de la pelota siendo pateada y moviéndose en el fondo de la red.

Los 5 cambios en lugar de 3

Como lo determinó la FIFA, a los equipos se les permitió hacer cinco cambios en lugar de tres. El Schalke 04 pudo hacer dos sustituciones en el descanso, y otras tres en el segundo tiempo.

Los suplentes y los entrenadores llevaban máscaras y estaban distanciados físicamente en los asientos del banco, o en algunos casos en las primeras filas de las gradas detrás.

A los directores técnicos se les permitió estar sin máscaras para que pudieran dar sus instrucciones a sus jugadores.

Las tribunas fueron una extensión del banco de suplentes en algunos estadios.

Los sustitutos se quitaron sus máscaras para el calentamiento, y cuando los jugadores fueron reemplazados, se les entregó una máscara antes de llegar al banco.

Balones desinfectados, escaleras de aviones…

Las pelotas fueron desinfectadas por los recogepelotas antes del partido y nuevamente al medio tiempo.

Hubo 30 por partido que eran colocadas en lugares especiales, en vez de ser entregadas directamente a los jugadores.

Los balones eran desinfectados constantemente durante los partidos.

El RB Leipzig, que empató con Friburgo 1-1, empleó una serie de escaleras para aviones para que los jugadores pudieran subir y bajar de sus asientos en las gradas.

Los jugadores de Wolfsburg chocaron sus zapatos con el árbitro y sus asistentes como saludo. En cambio en otros partidos hubo choques de puños o codos.

Los rituales fuera de cancha

Los equipos llegaron en varios autobuses para que los jugadores mantuvieran la distancia física al dirigirse a los estadios.

Cuando salieron de los transportes, usaron máscaras faciales en su camino hacia el campo.

Los futbolistas y el personal auxiliar estuvieron en cuarentena en los hoteles del equipo durante toda la semana previa, y se les realizaba pruebas periódicas para detectar coronavirus.

Los jugadores fueron entrevistados a una distancia segura.

A otras personas que asistieron a los juegos, incluidos los medios de comunicación, se les revisó la temperatura.

Los jugadores y los entrenadores fueron entrevistados con micrófonos sostenidos a una distancia segura, mientras que las conferencias de prensa fueron a través de video.

¿La afición se mantuvo distante?

El portavoz de la policía de Dortmund, Olivier Peiler, estar sorprendido por el respeto a la prohibición de reuniones para ver fútbol.

"Esperábamos y calculamos varios escenarios, pero no adelantábamos que solo unos pocos fanáticos vinieran al estadio y al centro de la ciudad".

"Aparentemente, las peticiones de la ciudad y la policía de quedarse y ver el partido en casa han funcionado. Estamos muy satisfechos con esto para evitar infecciones".

Las autoridades no tuvieron problemas mayores durante el reinicio de la Bundesliga.

Sin embargo, no todos estaban contentos.

En la tribuna del Augsburgo se vio un mensaje que decía "el fútbol da vida: su negocio está enfermo" en protesta por el reinicio de la temporada durante la pandemia.

¿Impresiones?

Luego de sus partidos, varios entrenadores hablaron de lo diferente que resultaban los partidos así.

"No hay ruido. Disparas a la portería, haces un gran pase, anotas y no pasa nada. Es muy, muy extraño", dijo el entrenador del Dortmund, Lucien Favre.

"El fútbol da vida: su negocio está enfermo", decía un cartel de protesta en la tribuna del Augsburgo.

El técnico de Friburgo, Christian Streich, dijo en una conferencia de prensa virtual: "Obviamente, es triste que los fanáticos no puedan ver el juego (en el estadio), que no podamos encontrarnos e ir al juego".

"Esto no es algo que pueda continuar indefinidamente. Pero en estas condiciones, esperaba una caída en la calidad debido a la falta de aficionados y no lo vimos".

Los jugadores intercambiaban saludos con los pies en algunos partidos.

El jefe de Hertha Berlín, Bruno Labbadia, objetó que no se pudieran celebrar los goles con abrazos.

"Hemos pasado por pruebas (de covid-19) tantas veces que podemos permitirlo (…) Si no puedes celebrar más, todo se rompe".

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