¿Cómo se ratificaría un potencial acuerdo del Brexit?

Agencia EFE
·5 min de lectura

Después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya reconocido este viernes "movimientos" en los capítulos clave del Brexit aún por consensuar, las negociaciones de la futura relación entre la Unión Europea y el Reino Unido podrían estar más cerca que nunca de cerrarse.

Una vez esto ocurra, se pondrá en marcha la maquinaria logística y legal a ambos lados del Canal de la Mancha para que los firmantes del acuerdo den su consentimiento explícito a los términos del pacto, un proceso conocido como ratificación.

Este procedimiento, que puede extenderse por meses, tendría que comprimirse en apenas unas pocas semanas en esta ocasión para asegurar que el potencial pacto entra en vigor antes de que el Reino Unido se desligue del todo de la Unión Europea el próximo 31 de diciembre.

Las dinámicas de la ratificación son muy diferentes en la Unión Europea y en el Reino Unido y, mientras Bruselas debe involucrar tanto a los Estados miembros como al Parlamento Europeo, en Londres el primer ministro británico, Boris Johnson, cuenta con una amplia mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes que puede facilitarle una tramitación acelerada.

LA RATIFICACIÓN EN LA UNIÓN EUROPEA

Una vez la Comisión Europea llegue a un acuerdo con el Reino Unido, debe enviar el texto al Consejo (los países) junto a una recomendación sobre si éste recoge competencias exclusivamente europeas -con lo cual sería suficiente tramitarlo en el Consejo y la Eurocámara- o si es un acuerdo mixto, en cuyo caso los parlamentos nacionales también tendrán que pronunciarse.

La propuesta inicial de la Comisión Europea, de hace varios meses, recogía que el acuerdo fuese únicamente europeo, pero la decisión final corresponde a los Estados miembros, los que ya han comenzado las discusiones preliminares sobre este punto para acelerar los plazos lo máximo posible.

Tras este trámite, comienza la revisión legal del texto y la traducción del mismo a todas las lenguas oficiales de la Unión Europea, aunque fuentes diplomáticas señalaron que los expertos del Consejo han comenzado ya la revisión de las partes del texto que son más estables y menos susceptibles de cambiar a última hora.

Una vez establecido el texto, en primer lugar corresponde aprobarlo a los países de la Unión Europea, un trámite para el que se podría convocar una cumbre extraordinaria de jefes de Estado y Gobierno, si bien no es legalmente necesaria y el texto podría recibir la luz verde de cualquier formación ministerial de la UE.

Tras el Consejo, es el turno del Parlamento Europeo: su papel es el de dar consentimiento, sin posibilidad de hacer enmiendas, pero siempre manteniendo su capacidad de vetar la totalidad del pacto.

Los acuerdos internacionales se remiten a las comisiones parlamentarias responsables, que se decidirán una vez se conozca el contenido y alcance del pacto con el Reino Unido.

En el grupo de coordinación del Brexit del Parlamento se reúnen eurodiputados de diferentes rangos en las comisiones de Asuntos Exteriores, Comercio Internacional y Seguridad y Defensa.

Las comisiones responsables elaborarán un informe para recomendar al pleno si dar o no su consentimiento y, aunque el informe no es vinculante, el sentido del voto en las comisiones es un factor de peso para evaluar cuál es la voluntad del Parlamento en este sentido.

El pleno de la Eurocámara emite finalmente un voto único que debe superarse por mayoría simple y devuelve el acuerdo al Consejo para la última confirmación, la adopción del mismo.

La ratificación concluye cuando el acuerdo se publica en el "Diario Oficial" de la UE, y entraría en vigor a partir del 1 de enero de 2021.

En el caso de que el acuerdo fuese mixto, podrían entrar en vigor las partes que solo requieren el visto bueno a nivel comunitario y quedar pendientes las restantes hasta que se concluya la ratificación en los parlamentos nacionales.

LA RATIFICACIÓN EN EL REINO UNIDO

En el Reino Unido no hay un requerimiento legal para debatir un tratado internacional en el Parlamento antes de quedar ratificado. Sin embargo, dependiendo de la naturaleza del eventual acuerdo con la UE, las cámaras legislativas deben aprobar ciertas disposiciones para trasladar a la ley nacional los compromisos adquiridos.

Bajo el procedimiento ordinario, el Gobierno pone a disposición de los diputados el texto de un nuevo tratado con una antelación a su entrada en vigor de 21 días en los que haya sesión parlamentaria.

Si durante ese periodo no se aprueba moción alguna en contra de la ratificación -algo poco probable en este caso dada la mayoría absoluta de los conservadores- el tratado puede entrar en vigor.

El proceso, sin embargo, se puede acelerar, dado que la ley contempla que el Ejecutivo ratifique un tratado sin ese periodo de espera en casos excepcionales.

Aunque legalmente ese trámite bastaría para que el texto quedara ratificado, la tradición política británica dicta que solo se considera avalado un acuerdo internacional cuando ha quedado aprobada también la legislación nacional que debe acompañarlo.

El férreo control que ejerce el Gobierno en la Cámara de los Comunes hace poco probable que la tramitación de esas leyes llegara a descarrilar.

El primer ministro podría enfrentarse a una rebelión en sus propias filas si el ala dura de los conservadores considera que el tratado con la UE menoscaba la soberanía del Reino Unido en algún ámbito, si bien la mayoría de 80 diputados con la que cuenta Johnson complica que cualquier revuelta fructifique.

VIDEO | Cuatro años de pesadilla para la relación transatlántica

Más historias que te pueden interesar: