Bruselas autoriza la fusión entre ChemChina y Syngenta con condiciones

Por Toni CERDÀ
El logotipo del gigante químico suizo Syngenta el 3 de febrero de 2016 en su sede de Basilea

Bruselas autorizó este miércoles la adquisición por parte del gigante chino de la química ChemChina de su rival suizo Syngenta, la segunda operación de este tipo en menos de dos semanas en un mercado en plena concentración.

"ChemChina propuso importantes medidas correctivas, que responden plenamente a nuestras preocupaciones en materia de competencia, lo que nos permitió autorizar la operación", explicó la comisaria europea del ramo, Margrethe Vestager.

La autorización de la Comisión Europea a esta propuesta de adquisición por un monto de 43.000 millones de dólares, la mayor realizada por un grupo chino en el extranjero, se daba por hecha, después que el organismo regulador de la competencia en Estados Unidos diera su visto bueno la víspera.

En ambos casos, la aprobación se hizo con condiciones. El ejecutivo comunitario teme especialmente una reducción de la competencia en los mercados de pesticidas y de reguladores del crecimiento vegetal.

En concreto, para Bruselas, los productos de Adama, el mayor distribuidor de fitosanitarios genéricos en Europa perteneciente a ChemChina, podrían "solaparse" parcialmente a los de Syngenta, que también posee un amplio abanico de herbicidas, insecticidas, fungicidas y reguladores del crecimiento de las plantas.

Para despejar las dudas de la Comisión, el grupo chino se comprometió a ceder "una parte significativa de Adama" en el campo de los pesticidas, así como "algunos pesticidas de Syngenta" y "una parte significativa de la actividades de 'reguladores de crecimiento vegetal para los cereales' de Adama", entre otros.

En Estados Unidos, el futuro grupo tiene que deshacerse del herbicida Paraquat, del insecticida Abamectin y del fungicida Chlorothalonil, tres productos pertenecientes a Syngenta.

- Fusión en el segundo trimestre -

La operación, que creará un gigante de 130.000 millones de dólares en bolsa, se produce en un mercado en plena concentración. Bruselas autorizó la semana pasada la fusión entre los grupos estadounidense Dow y DuPont, que por su parte esperan la aprobación en su país.

Esta serie de fusiones en el sector agroquímico, impulsada por la reducción de los márgenes de los grupos en un contexto de precios bajos, genera preocupación entre las organizaciones ecologistas.

Aunque la Comisión "concluyó que las cesiones garantizarán el mantenimiento de la competencia efectiva", Amigos de la Tierra advirtió que "permitir a un pequeño número de empresas gigantes controlar el suministro de alimentación en el mundo entero será malo para los agricultores, consumidores y medio ambiente".

El grupo suizo, que celebró esta "etapa crucial hacia la finalización de la adquisición" prevista "a lo largo del segundo trimestre de 2017", consideró en cambio que la operación "seguirá aportando elección e innovación a los productores en Europa y en todo el mundo".

La fusión, anunciada en febrero de 2016, debería permitir a China impulsar su producción agrícola nacional para alimentar a sus 1.300 millones de habitantes, en un contexto de reducción de terrenos cultivables en el país.

Pekín otorga una importancia creciente al control de las semillas y de las tecnologías susceptibles de mejorarlas. Antes de esta unión, ChemChina no estaba presente en la elaboración y comercialización de semillas.

Las ONG tampoco ven con buenos ojos una tercera fusión entre grupos agroquímicos, la adquisición por 66.000 millones de dólares del estadounidense Monsanto por el alemán Bayer. Esta operación todavía no ha sido notificada a la Comisión, que deberá también examinarla.

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