El Brexit podría reactivar la violencia en Irlanda del Norte, advierte un informe

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Un hombre muestra una bandera de la UE tras el derribo de un falso muro colocado durante una protesta del grupo "Comunidades fronterizas contra el Brexit" en una carretera que cruza la frontera con Irlanda, el 26 de enero de 2019 en Newry (Irlanda del Norte)
Un hombre muestra una bandera de la UE tras el derribo de un falso muro colocado durante una protesta del grupo "Comunidades fronterizas contra el Brexit" en una carretera que cruza la frontera con Irlanda, el 26 de enero de 2019 en Newry (Irlanda del Norte)

La salida definitiva del Reino Unido de la Unión Europea, al fin del período de transición posbrexit el 31 de diciembre, puede reactivar la actividad de los grupos paramilitares en Irlanda del Norte, advirtió el martes un informe.

Una comisión independiente creada en 2016 conjuntamente por los gobiernos británico e irlandés subrayó en su informe anual que el Brexit tiene "el potencial de complicar aún más y de manera significativa el fin de la actividad paramilitar" en Irlanda del Norte.

Y subrayó un "aumento de las tensiones" a medida que se acerca el final del período de transición, cuando el Reino Unido emprenderá un nuevo capítulo en solitario tras casi 50 años en la UE.

Una de los puntos más complicados del Brexit es cómo evitar reinstalar una frontera en la isla de Irlanda que ponga en peligro la frágil paz alcanzada en 1998 tras 30 años de violencia entre republicanos católicos, unionistas protestantes y el ejército británico, que dejó 3.500 muertos.

Según esta comisión, los grupos paramilitares "siguen siendo una realidad de la vida de Irlanda del Norte en 2020" y todavía tienen miles de miembros.

En abril de 2019 la periodista Lyra McKee murió al recibir un disparo durante enfrentamientos en Londonderry entre el grupo disidente Nuevo IRA y la policía.

El acuerdo de divorcio entre Londres y Bruselas incluye disposiciones destinadas a evitar dicha frontera, pero el gobierno de Boris Johnson está tramitando la aprobación parlamentaria de una ley que permitiría revocar unilateralmente algunas de esas disposiciones.

Para intentar impedirlo, Bruselas lanzó un proceso legal al tiempo que sigue negociando con Londres el acuerdo de libre comercio que debería regir sus relaciones bilaterales a partir del 1 de enero.

Pero las conversaciones chocan con obstáculos desde hace meses y, superados ya todas las fechas límites fijadas por ambas partes, los contactos prosiguen de forma intensiva ante el poco tiempo restante.

En octubre, un comité parlamentario británico advirtió de que cualquier infraestructura instalada en la frontera entre la República de Irlanda e Irlanda del Norte tras el Brexit crearía un riesgo de violencia al constituir un "blanco" de ataques y un argumento para reclutar por parte de los republicanos disidentes.

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