Tras el Brexit, el puerto irlandés de Rosslare se convierte en puerta de entrada a la UE

Joe STENSON
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En una espesa niebla matinal, un gigantesco ferry procedente de Dunkerque, en Francia, atraca y descarga un torrente de camiones en el pequeño puerto irlandés de Rosslare que, tras el Brexit, ha visto dispararse el tráfico desde y hacia la Unión Europea.

La línea entre Dunkerque y Rosslare, en el extremo sureste de Irlanda, fue inaugurada por la compañía danesa DFDS el 2 de enero y permite a los transportistas llegar a la República de Irlanda desde el resto de la Unión Europea sin pasar por el Reino Unido, evitando las nuevas barreras aduaneras existentes impuestas con el Brexit a principios de este año.

Desde entonces, el puerto ha registrado un aumento del 476% en el tráfico de mercancías con destino a la Europa continental respecto al año pasado, explica a la AFP su director, Glenn Carr.

"Hemos pasado de tres servicios directos semanales a Europa continental a 15 en la actualidad", añade.

De camino a los muelles, un cartel recibe a los visitantes proclamando "Europuerto de Rosslare: la puerta de Europa".

Allí, unos camioneros españoles esperan en sus vehículos para embarcar hacia Bilbao mientras un grupo grita en francés en torno a una carga de maquinaria agrícola.

- No pasar por Reino Unido -

El Reino Unido abandonó oficialmente la UE el 31 de enero de 2020, más de tres años y medio después del referéndum en el que el país votó en un 52% a favor del Brexit. Pero los efectos de esta decisión sólo empezaron a notarse al empezar este año, con el fin del periodo de transición posbrexit.

Ante las limitaciones y los retrasos provocados por los nuevos trámites, los transportistas irlandeses son cada vez más reacios a utilizar, como hacían hasta ahora, el Reino Unido para unir Irlanda con el continente.

Antes del Brexit, más de 150.000 camiones transportaban cada año unos tres millones de toneladas de mercancías hacia y desde la UE por esta ruta, cruzando rápidamente en ferry el mar de Irlanda para desembarcar en Gales y cruzar después desde el sur de Inglaterra el canal de la Mancha.

Pero a principios de enero, el puerto de Dublín --un eslabón clave de este "puente terrestre"-- experimentó una repentina calma en sus flujos, y las compañías de ferries tuvieron que cancelar algunos barcos.

Desde entonces, parece que el puerto de Rosslare, mucho más pequeño que el de Dublín pero el segundo mayor centro de mercancías de Irlanda, podría convertirse en la nueva ruta preferida hacia Europa, menos complicada que pasar por el Reino Unido pese a una mayor distancia por mar.

"En lo que refiere a un viaje con mercancías de un punto al otro, encontramos que no hay mucha diferencia (de tiempo) entre esta ruta y el puente terrestre", dice Carr. "Pero aquí no hay que rellenar papeleo, se ahorra combustible y los conductores están más descansados".

- Nuevas tasas -

Entre el enjambre de camiones aparcados en los muelles de Rosslare destaca un color: el azul de los remolques de Amazon Prime. Hay docenas repartidos por el puerto, donde los remolcadores cargan y descargan a un ritmo constante.

Hasta ahora, los cinco millones de irlandeses solían recurrir a las webs británicas, que tienen mayor oferta, para hacer sus compras en línea.

Pero desde el 1 de enero, la página británica del gigante de las ventas en línea amazon.co.uk cobra "tasas de importación" sobre determinados artículos para cubrir "los impuestos fronterizos, los derechos de aduana y los gastos incurridos en el país de importación".

Pero los clientes irlandeses pueden evitar los cargos y los retrasos utilizando las webs europeas de Amazon (amazon.fr, amazon.es, amazon.de).

Según Carr, algunas señales muestran que los hábitos de los distribuidores y los compradores ya han cambiado desde el final del periodo de transición.

"Muchos de los principales minoristas irlandeses traen ahora sus productos directamente de la Europa continental", afirma. "Estamos viendo que grandes clientes como Amazon traen muchos envíos a diario".

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