Breve historia de cómo el PP se ha ido desfranquizando a fuego lento

Rajoy, Fraga y Aznar durante el Congreso del PP de 2008. (AP Photo/Fernando Bustamante, File)

Cuando en 1976 se fundó Alianza Popular, apenas un año después de la muerte del dictador Francisco Franco, el partido germen del actual Partido Popular se cimentó sobre una "federación" de siete organizaciones. Que en la práctica eran siete módulos representados por otros tantos exministros franquistas (los 7 magníficos). El de mayor proyección política fue, con diferencia, Manuel Fraga.

Sus postulados se desarrollaban sobre los valores de "la unidad de la patria, el orden público, la familia, la monarquía, la educación, la libre empresa y la moral pública". Vamos, que no ocultaban su añoranza por el régimen franquista.

Posteriormente, tras un éxito menor en las elecciones, AP se refundó en el Partido Popular. Fraga siguió, pero parte del régimen de Franco se quedó fuera de ese nuevo partido que aupó rápidamente a José María Aznar como líder. Fue una etapa de postulados conservadores, pero con cierto aperturismo. El PP se abstuvo varias veces en el Congreso de participar en homenajes a víctimas del franquismo, pero tampoco movió un dedo por impedirlo. Fue un gesto que le evitaba problemas con la oposición, pero que tampoco se los causaba con la extrema derecha.

La fórmula funcionó llegando al poder y revalidándolo incluso con mayoría absoluta. Hablamos de finales de los 90 y principios de los 2000 en los que nada cambió en el partido con líderes muy vinculados con la derecha más escorada. Jaime Mayor Oreja, Francisco Álvarez Cascos...

Con la llegada de Zapatero a Moncloa y, en especial, con la llamada Ley de memoria histórica, el PP pasó de la oposición total a la tolerancia parcial. Eso, junto a algunos nombramientos de Mariano Rajoy, provocó la baja de los halcones del partido que encontraron cobijo en Vox. Y lo hicieron haciendo todo el ruido que pudieron para afear esa moderación a los populares.

Hasta entonces, tanto los gobiernos de González como los de Aznar legalizaron fundaciones ultraderechistas. Así es como hoy lograron hacerse un hueco en el registro las entidades que reivindican a José Antonio Primo de Rivera, la División Azul y Blas Piñar, entre otros. Después, ya con Rajoy, se mantuvieron algunas subvenciones, pero con otro cariz para malestar de los subvencionados. A cambio el PP frenó la extradición de Martín Villa (alto cargo de Franco) para ser juzgado en España o impulsó medallas a Billy el Niño, entre otros.

El siguiente en llevar las riendas fue Pablo Casado, quien lo hace hoy en día. Y a él le ha tocado lidiar con un Gobierno del PSOE dispuesto a llevar a cabo la exhumación de Franco. Ante su debilidad parlamentaria, Casado ha optado por un segundo plano. Un silencio que ha evidenciado que algo se ha roto en la relación del PP con el franquismo.

Casado se limitó a pedir "mirar al futuro" porque considera que "el pacto de la Transición fue ejemplar y no hay nada que reescribir". "Tengo dos niños pequeños y me gustaría estar hablando de la España de mis hijos y de mis nietos, y no de la España de mis abuelos", enfatizó. Y en cuanto a la exhumación, se limitó a criticar su gasto, nada más. "Yo no gastaría un euro ni en enterrarlo ni en desenterrarlo". Para entender la postura de Casado hay que saber que el franquismo, como ha reconocido él mismo, le "incomoda" porque viene de una "familia de represaliados por el franquismo".

Pero para la Fundación del propio dictador esto fue un antes y después. Y emitió un comunicado para remarcar que la posición de Casado es una "traición a España". La Fundación expresó su “perplejidad, bochorno y enojo” por la actitud del PP, que –una vez más– con su “cobarde abstención se convierten en cómplices de este desafuero. El que calla otorga”. Y hoy, día histórico en el que se retiran los restos del dictador del mausoleo del Escorial, el PP ha callado. Sobretodo si lo comparamos con Vox, el partido tardofranquista de España. EL PP está hoy en día dividido en lo referente a su relación con la dictadura de Franco.