Brasil: inundaciones en el estado de Pernambuco ya dejan 91 muertos y 26 desaparecidos

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Este lunes, el nuevo balance de las autoridades brasileñas reflejó que la tragedia causada por las inundaciones en la región de Recife, en el estado de Pernambuco, al nordeste del país, ascendió a 91 víctimas mortales. En la noche del domingo se situaba en 87, pero el deceso de algunas personas que residían solas no se pudo computar hasta que este lunes faltaron a sus puestos de trabajo. Todavía hay 26 desaparecidos y cerca de 5.000 personas perdieron sus casas luego de las intensas lluvias.

Una tragedia por intensas lluvias vuelva a azotar el Brasil continental pocos meses después de que los estragos de las precipitaciones dejaran más de 230 fallecidos en Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro.

Ahora, las inundaciones en la región de Recife, capital del estado de Pernambuco, al nordeste brasileño, dejan ya 91 fallecidos, de acuerdo con el último parte emitido por las autoridades. Además, 26 personas continúan desaparecidas entre los escombros ocasionados por las fuertes lluvias y cerca de 5.000 personas han perdido sus hogares.

En la noche del domingo, el Cuerpo de Bomberos del estado de Pernambuco había notificado 87 pérdidas humanas, pero el número ascendió después de que este lunes se hallaran los cadáveres de otras cuatro personas que vivían solas y cuya muerte no se pudo certificar hasta que este lunes no acudieron a sus lugares de trabajo.

También este lunes el presidente brasileño, Jair Bolsonaro, sobrevoló las zonas más afectadas y anunció una línea de crédito "sin intereses" para microempresarios afectados por la tragedia.

"Estamos obviamente tristes y manifestamos nuestra voz de pesar a los familiares. Nuestro objetivo mayor es confortar a los familiares y suministrar los bienes materiales para atender a la población", declaró el presidente en rueda de prensa desde una base aérea militar de Recife.

Aunque el mandatario informó que el gobernador local no se puso en contacto con él para pedirle ayuda federal para hacer frente al desastre, Bolsonaro se mostró dispuesto a ayudar con cuantos recursos sean necesarios para paliar los efectos de la catástrofe. Hasta ahora, movilizó a personal especializado hasta el terreno.

En paralelo a la ayuda de las instituciones pública, en las últimas horas múltiples organizaciones sociales abrieron campañas de donación para ayudar a las víctimas, las cuales están siendo promocionadas en Internet por personalidades públicas del mundo de la cultura, el deporte o las redes sociales.

La situación en el estado de Pernambuco se recrudeció desde este sábado, aunque las lluvias iniciaron el pasado 22 de mayo. En la última semana ya hubo cinco muertos y varias casas desaparecieron a causa de desprendimientos de tierra e inundaciones.

Con el agravamiento de la situación, desde el sábado las labores de rescate no han parado por parte del Ejército, la Defensa Civil, los Bomberos, la Policía Federal, los organismos locales y los voluntarios que se han acercado hasta la zona para socorrer a los miles de afectados.

Según la Agencia Pernambucana de Aguas y Clima, se espera que las lluvias continúen con una intensidad moderada hasta el viernes. Por el momento el caudal de los ríos permanece estable y no parece haber riesgo que desencadene la apertura de la represa del río Capibaribe, situada en las inmediaciones de la zona más afectada.

Fiestas canceladas y clases virtuales

El gobernador del estado de Pernambuco, el socialista Paulo Camara, decretó el estado de emergencia y el alcalde, João Campos, fijó la suspensión de las fiestas de San Juan y San Pedro, que habitualmente tienen lugar en el mes de junio.

"Así podemos incrementar en 15 millones de reales brasileños -el equivalente a más de tres millones de dólares- en acciones dirigidas a las familias afectadas", señaló el regidor.

Por otra parte, este lunes se cancelaron las clases presenciales para más de 95.000 estudiantes en el estado, los cuales, según las autoridades, podrán recibir clases en remoto desde la plataforma 'Recife Educa'.

Brasil, azotado por las tragedias naturales

La tragedia en Recife es la última de una serie de catástrofes que se vienen sucediendo en el último año y medio en Brasil, todas con el mismo ingrediente: las lluvias torrenciales, que generan inundaciones, desprendimientos de tierra y un saldo preocupante de víctimas.

"Tuvimos problemas semejantes en Petrópolis (Río de Janeiro), en el sur de Bahía, norte de Minas Gerais y el año pasado en Acre, infelizmente esas catástrofes suceden en nuestra parte continental", dijo Bolsonaro este lunes desde la zona de las afectaciones.

Entre febrero y abril de 2022, las inundaciones en la montañosa ciudad Petrópolis dejaron más de 230 muertos por los desprendimientos de tierra ocasionados por las fuertes lluvias.

Antes, en enero, inundaciones en el estado de Bahía dejaron al menos 24 muertos y cerca de 100.000 personas tuvieron que abandonar sus hogares desde el inicio la temporada de aguaceros.

También en ese estado del nordeste brasileño, a finales del año pasado las inundaciones causaron decenas de muertos y desplazados, con más de un centenar de municipios en emergencia.

Las continuas inundaciones reflejan la falta de planificación urbana a la hora de construir edificaciones o favelas en los barrios más empobrecidos del país, donde estas se construyen en lugares propensos a su derrumbe ante las inclemencias meteorológicas.

Con información de EFE y medios locales

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