Brasil inauguró su nueva base en la Antártida, ocho años después de incendio

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Vista aérea de la nueva Estación Antártica Comandante Ferraz, ubicada en la isla Rey Jorge, el 22 de abril de 2019

Brasil inauguró este miércoles una nueva base de investigación científica en la Antártida, una espectacular instalación con la que busca un "avance cualitativo" en su labor en el continente blanco tras un incendio que devoró su base en 2012.

El vicepresidente Hamilton Mourao fue el encargado de inaugurar esta nueva instalación, en una ceremonia celebrada un día después de lo previsto debido a las condiciones climáticas.

"Las nuevas instalaciones representan el avance en la presencia de Brasil en este continente y un avance cualitativo en el compromiso del gobierno federal con el desarrollo de las actividades científicas ligadas a las cuestiones científicas y ambientales", dijo el representante brasileño, acompañado de otras autoridades y miembros de la comunidad científica brasileña.

La Estación Antártica Comandante Ferraz, ubicada en la isla Rey Jorge, en el archipiélago de las Shetland del Sur, costó al gobierno federal cerca de 100 millones de dólares, según la estatal Agencia Brasil.

La nueva infraestructura fue erguida en el mismo lugar de la base que en 2012 se incendió tras un escape de combustible, en un incidente que dejó dos militares muertos.

Establecida en 1984, en la base brasileña se realizan investigaciones de diversas áreas como meteorología, biología, química y medicina. El complejo quedó destruido en un 70%, pero las investigaciones continuaron en instalaciones provisorias.

Reconstruida por la empresa estatal china Ceiec, la nueva base ocupa 4.500 m2 y cuenta con 17 laboratorios, alojamiento para 64 personas, y un sector técnico de generación de energía y tratamiento de residuos.

Además de reforzar las medidas de seguridad para impedir la propagación de incendios, la base está diseñada para soportar vientos de hasta 200 km por hora y las densas capas de nieve que se acumulan durante el invierno.

La Antártida, en su mayoría cubierta de nieve y hielo, alberga bajo su capa continental enormes recursos minerales y la mayor reserva de agua potable del mundo.

Su explotación comercial o militar fue prohibida por el Tratado Antártico, firmado en Washington en 1959 y válido hasta 2041.

Brasil adhirió al tratado en 1975 y desde 1982 desarrolla actividades científicas en la Antártida, un requisito para los países miembros firmantes del documento.