Boyé, estudiosa de los matriarcados: “La mujer tiene una dignidad de nacimiento”

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Ribadeo (Lugo), 7 may (EFE).- La antropóloga y fotoperiodista Anna Boyé ha estudiado durante veinte años diferentes sociedades matriarcales en el mundo, en las que “la mujer tiene una dignidad de nacimiento” y una autoridad singular, nunca coercitiva.

Esta investigadora ha compartido sus experiencias y sus documentales este sábado en una jornada en Ribadeo (Lugo), organizada por el observatorio de A Mariña por la Igualdad.

“Una sociedad matriarcal no es lo contrario de patriarcado, sino que es una forma más justa de organizar la vida, en la que la mujer tiene una autoridad reconocida por todos, pero nunca coercitiva”, ha contado en una charla con Efe la ponente.

Boyé conoció diferentes comunidades matriarcales en Perú, China, Sumatra, México y Guinea Bissau, en viajes y experiencias que le han cambiado la vida.

“En estas sociedades el otro nunca es tu enemigo, sino que forma parte de tu grupo social y el ser es más importante que el tener. Es un elemento común en todas ellas”, sostiene.

Además, precisa que son organizaciones completamente diferentes a la conocida en Europa, pues “tienen unos valores que en nuestra sociedad han quedado relegados”.

“Nuestra sociedad es muy tecnológica y se ha olvidado de los valores profundos del corazón”, apunta Boyé, que explica que estas comunidades son “muy agrícolas” y en ellas “se contempla la naturaleza”.

Son lugares, comenta, en los que “la mujer tiene una dignidad de nacimiento” y “no se la tiene que trabajar”, pues “les sale de natural ser así” y “son alegres de conocer”.

“Viven el presente, cada momento del día, mientras que nosotros a veces miramos solo al futuro, pues nos preguntamos ‘quién puedes llegar a ser’ y no ‘quién eres’”, compara la antropóloga.

Un aspecto que le ha sorprendido especialmente a lo largo de su experiencia es que en la comunidad Minangkabau, en Sumatra, “se les enseña a los niños que no pueden estar más de tres días enfadados” y viven en “una sociedad acostumbrada al diálogo”.

“Una directora de banco me dijo que el poder era solucionar los problemas dialogando, pues el poder para ellas no es el dinero”, rememora Boyé.

Sin embargo, cuenta que en esta comunidad, que es islámica, “las mujeres son las que heredan todos los bienes de la familia”.

Otro de los llamativos datos que comparte la fotoperiodista en Ribadeo tiene que ver con la comunidad de los mosuo, en China, donde “no existe la figura del marido”, sino que las mujeres tienen relaciones con hombres que las visitan.

“Viven juntos hombres y mujeres, hermanos y hermanas, y las mujeres no se casan. Lo más importante es la familia y ellas reciben las visitas de hombres por las noches”, explica.

Las investigaciones de Anna Boyé procuran la puesta en valor de esas mujeres, capaces de llevar a cabo la gestión de sociedades más igualitarias.

(c) Agencia EFE

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