El boxeador Manny Pacquiao competirá por la Presidencia de Filipinas en 2022

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Este domingo, la estrella del boxeo y senador filipino Manny Pacquiao anunció su candidatura a la Presidencia Filipinas en las elecciones de 2022. La noticia llega tras meses de especulaciones y la ruptura interna de su partido, el PDP-Laban, entre los que apoyan a Pacquiao y los que le son leales al actual presidente, Rodrigo Duterte.

"El momento es ahora. Estamos preparados para afrontar el reto del liderazgo", así anunció su candidatura a la Presidencia del país el boxeador Manny Pacquiao, este domingo, desde la sede de su partido, el PDP-Laban.

El nuevo candidato, que se presenta a los comicios con una facción rival del partido del presidente Rodrigo Duterte, aseguró que su programa político defendería un gobierno sin corrupción y retó a aquellos que no tienen confianza en él por su escasa formación académica.

"Para los que se preguntan cuáles son mis cualificaciones, ¿habéis pasado alguna vez hambre? (...) ¿Habéis experimentado alguna vez no tener nada que comer, tener que pedir dinero prestado a vuestros vecinos o el tener que esperar las sobras en un puesto de comida? El Manny Pacquiao que tienes delante fue moldeado por la pobreza", dijo Pacquiao en un discurso retransmitido por Facebook.

A lo largo de su trayectoria como boxeador, Pacquiao tiene un récord de doce medallas de oro mundiales en ocho categorías diferentes. Además, es considerado un héroe nacional en Filipinas y admirado por sus orígenes humildes.

"Soy un luchador y siempre seré un luchador dentro y fuera del ring. En mi vida nunca me he echado atrás ante una pelea", afirmó durante su intervención.

Tensiones con el presidente Rodrigo Duterte

La estrella filipina entró en la política en 2010 como congresista y pasó a ser senador en 2016 como aliado y compañero del presidente Rodrigo Duterte, por el que muchas veces ha expresado su simpatía y al que ha apoyado con su polémica guerra contra las drogas.

No obstante, el pasado junio empezó una disputa entre las dos figuras públicas. Pacquiao criticó al Ejecutivo de Duterte por no enfrentarse a China en el conflicto diplomático por las aguas del mar de China Meridional, reivindicadas por varios países.

Un mes después, el político señaló al Gobierno por casos de corrupción en el programa estatal de ayudas económicas por el Covid-19. Una denuncia que marcó un punto de inflexión.

A raíz del enfrentamiento, el PDP Laban (Partido Democrático Filipino-Poder del Pueblo) sufrió una escisión interna entre los seguidores de Pacquiao y los de Duterte. La facción a favor de Pacquiao lo nominó como candidato a la Presidencia, mientras que sus detractores avalan a Duterte para la Vicepresidencia.

Y es que el actual presidente no podrá volver a postularse como tal, ya que la Constitución de Filipinas delimita que solo se puede ejercer un mandato como dirigente. Algo que solo lo deja con opciones de competir por la Vicepresidencia a pesar de gozar del cariño de muchos filipinos y ser el favorito en las encuestas. El líder ha acusado a Pacquiao de oportunista por darle la espalda tras cinco años como su aliado.

La facción del PDP Laban leal a Duterte apoyó al ayudante cercano del presidente, el senador Christopher Lawrence 'Bong' Go, para el puesto de principal mandatario del país, aunque este todavía no se ha pronunciado sobre la oferta.

Filipinas, en el punto de mira de la Corte Penal Internacional

La guerra contra las drogas llevada a cabo por el Ejecutivo de Duterte ha puesto a Filipinas en el punto de mira de la Corte Penal Internacional (CPI) por posibles crímenes lesa humanidad.

El 16 de septiembre, los jueces de la CPI aseguraron que tenía indicios que podían indicar que "un ataque generalizado y sistemático contra la población civil filipina fue llevado a cabo de conformidad con una política de Estado".

La respuesta del Gobierno filipino fue tajante. Desde Manila dijeron que no aceptaban la investigación del tribunal con sede en La Haya y que no se permitiría en ingreso de personas involucradas en ella al país.

Los datos demuestran que el mandato de Duterte ha estado marcado por la violencia. Hasta finales de abril de 2021, la Policía se han cobrado la vida de al menos 6.117 presuntos narcotraficantes durante sus operaciones, la mayoría personas pobres.

Sin embargo, su mano dura contra las drogas y la violencia con la que lleva a cabo las detenciones de presuntos cárteles y supuestos criminales no parecen haber mermado la reputación del líder filipino, quien sigue figurando como favorito para los próximos comicios.

Con EFE y AFP

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