Las botas Chiruca: el orgullo del calzado español sacado de un avión derribado en la Primera Guerra Mundial

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Chiruca es una marca española de las de toda la vida, pero si crees que su historia es la de la típica empresa familiar que sobrevive en el tiempo sin sobresaltos, te vas a llevar una sorpresa.

Y es que las míticas botas tienen un recorrido que daría para escribir el guión de una película: ingenio, guerras, amor y revoluciones sociales son algunos de los ingredientes de esta fascinante historia.

Antiguos carteles publicitarios de Chiruca, vía Centro de Documentación Publicitaria
Antiguos carteles publicitarios de Chiruca, vía Centro de Documentación Publicitaria

El mismo origen de las Chiruca ya es bastante pintoresco: Esteban Fontfreda, un ingeniero textil residente en un pequeño pueblo de Gerona, encuentra un avión de la Primera Guerra Mundial derribado y se le ocurre aprovechar los restos del fuselaje para fabricar un molde para suelas. El objetivo: crear un calzado resistente que ayude a los fugitivos de la guerra a cruzar la frontera.

La incorporación de una suela de goma a las tradicionales alpargatas, que daban muchos problemas con la humedad, supone toda una revolución y el nuevo calzado no tarda en hacerse imprescindible para los campesinos y los militares españoles.

La cosa va viento en popa hasta que llega la II República y el Estado decide expropiar la empresa, que no le será devuelta a su antiguo propietario hasta después de la guerra. En los años 40 la empresa se bautiza oficialmente en honor de la esposa de Fontfreda: “Chiruca” es el hipocorístico gallego de Mercedes, que así se llamaba la buena mujer.

Curiosamente, esas mismas botas que usaba Franco en sus cacerías acaban convirtiéndose en un símbolo del movimiento obrero y de la resistencia antifranquista. Tal es su éxito que no solo las calzan los estudiantes españoles para huir de los grises, sino que también llegan a los pies estadounidenses que marchan para manifestarse contra la Guerra de Vietnam.

Antiguo cartel publicitario de Chiruca, vía Centro de Documentación Publicitaria
Antiguo cartel publicitario de Chiruca, vía Centro de Documentación Publicitaria

El segundo varapalo llega en los años 70 con la arrolladora entrada en el mercado de las zapatillas deportivas, cuyo avance imparable lleva a la empresa a caer en picado. A finales de esa década, el calzado más utilizado en España durante el siglo XX deja de fabricarse. Y aquí se habría acabado todo de no ser por la empresa riojana Calzados Fal, que en 1986 compra los derechos de Chiruca y la hace resurgir de sus cenizas.

Fal le ha dado un buen lavado de cara a la imagen de la marca a base de aplicar la más moderna tecnología y las Chiruca han pasado a ser el objeto de deseo de deportistas, escaladores y excursionistas. Sirva como ejemplo de su afán de innovación el haber sido la primera marca española en incorporar el sistema de cierre de última generación BOA.

Chiruca es la primera marca española en incorporar a sus botas el sistema de cierre BOA. Imagen vía Chiruca.
Chiruca es la primera marca española en incorporar a sus botas el sistema de cierre BOA. Imagen vía Chiruca.

Así es como Chiruca ha surcado la historia de los últimos cien años de España, desde los restos abandonados de un viejo avión hasta la tecnología futurista de nuestros días. Y, en vista de la buena salud de la que goza la marca, todo indica que aún será testigo de muchos acontecimientos.

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