Bosques fantasmas: la última señal de la Tierra para enseñar el cambio climático

Si te pidiesen que imaginases visualmente los efectos del cambio climático, probablemente pensases en osos polares escuálidos nadando hacia una banquisa en regresión, o a moradores de algún rincón del trópico enfrentándose a sequías devastadoras o a inundaciones incontrolables. A pocos, por no decir a ninguno, se os vendría a la mente un reguero de bosques fantasmas, manchas blanquecinas sobre el paisaje pobladas por árboles muertos. Y sin embargo eso es lo que los ecólogos se encuentran cada vez más a menudo en la costa Atlántica del norte de América.


Bosque fantasma a vista de pájaro en el condado de Gloucester, Virginia, EE.UU. (Crédito imagen Matthew Kirwan).

Estas masa arbóreas fenecidas son de hecho el mejor indicador del cambio climático en la costa este de los Estados Unidos. ¿Pero a qué se deben? Lo explica el profesor Matthew Kirwan (Instituto de Ciencia Marina de la Universidad William & Mary, estado de Virginia) en un trabajo recientemente publicado en Nature climate change.

A pesar de que a nivel global se espera que el alza en los niveles del mar sea de entre 40 y 120 centímetros para el año 2100, en el tramo de costa este de los Estados Unidos que va de Massachusetts a Carolina del Norte, el nivel del mar avanza tres veces más rápido. En parte se debe a un proceso geológico que sucede a largo plazo.

Durante la última edad del hielo, el peso de las capas de hielo en las áreas del norte provocó un alza de las tierras adyacentes, a modo de balancín. Una vez que el hielo se derritió, esas tierras adyacentes al hielo (incluido el tramo medio de la actual costa este de EE.UU.) comenzó de nuevo a hundirse. Pero esto no es todo, además la corriente del golfo se está decelerando, lo cual significa que hay menos agua alejándose de la costa Atlántica.

Como resultado, buena parte de los terrenos de cultivo, granjas y bosques próximos a la costa en la región de Nueva Inglaterra y el Atlántico (véase mapa inferior), se ven amenazados por el alza en el nivel del mar. El agua del mar va filtrándose a los suelos otrora fértiles, y los árboles mueren porque sus raíces son incapaces de sobrevivir a los altos contenidos de sal. A veces la muerte de los árboles se produce lentamente, otras veces las tormentas provocan súbitas inundaciones de agua de mar, las cuales provocan la muerte súbita de un buen número de ejemplares.

Mapa de los Estados Unidos. (Crédito imagen: conevyt.org.mx).

Pero este proceso no siempre debe verse como algo desastroso. La irrupción de las aguas del mar tierra adentro, y las marismas que provoca, matan efectivamente a los árboles pero crean un nuevo hábitat que es ocupado por plantas especializadas en el filtrado de aguas salobres. Los humedales costeros son ciertamente un ecosistema muy valioso ya que las plantas que lo componen filtran los contaminantes y el exceso de nutrientes que traen las aguas marinas. Además, protegen las costas de la erosión de las olas, ralentizan las inundaciones y almacenan más carbono que los bosques.

¿No está mal verdad? Hay un problema, los propietarios de estos terrenos no aprecian las ventajas ecológicas de contar con marismas en sus terrenos, ya que estas no dan madera, un recurso valioso. Para concienciarles de que es mejor contar con una protección contra tormentas en los lindes costeros de sus terrenos, científicos como el citado Matthew Kirwan piden que se incentive a los granjeros mediante subvenciones.

Falta por saber si a medida que el nivel del mar vaya subiendo, irá así mismo aumentando (o disminuyendo) el área de humedales costeros en la orilla Atlántica de Estados Unidos. Esto dependerá parcialmente de si las marismas tienen el tiempo suficiente para verse repobladas por plantas endémicas de la zona adaptadas a las aguas salobres. En algunas partes de la Bahía de Delaware (situado en el límite de los estados de Nueva Jersey y Delaware) los nuevos terrenos inundados por el agua de mar están siendo ocupados por especies invasoras de cañaverales, que cierran el paso a las especies de planta local y los animales que dependen de ellas.

Ecólogo marino midiendo la elevación de la sal en las marismas del Cabo Hatteras, Carolina del Norte. (Imagen Creative Commons vista en NPS.gov).

Sea como sea, parece que los cambios climáticos producidos por el hombre no son sencillos de corregir. Intentar recuperar los ecosistemas que estamos perdiendo son todo un desafío, y no queda otra que esperar a ver las sorpresas que nos depara la naturaleza tratando de adaptarse a las nuevas condiciones que nuestra actividad ha provocado. Que los bosques fantasmas se conviertan en nuestros aliados, o que sean combatidos intentando poner “barreras al mar” es algo que en buen parte dependerá del grado de concienciación que alcancen los terratenientes de la costa este norteamericana.

Me enteré leyendo Popsci.