Grecia denuncia un expolio y exige al Museo Británico la devolución de sus esculturas del Partenón

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Se denomina Museo Británico, pero ciertamente de británico apenas tiene el nombre, ya que acoge una impresionante colección de objetos de todos los continentes y civilizaciones, entre las que destacan la egipcia, la griega o la romana, entre otras.

Y precisamente este crisol de culturas es el que ha estado siempre en el ojo de la polémica. ¿Debe albergar Londres esas piezas claves para entender la historia humana o deberían estar en los lugares de origen de los que fueron tomadas? El debate sobre la propiedad de las esculturas del Partenón vuelve a cobrar fuerza y Grecia exige su devolución, un conflicto que ha estado vivo los últimos 200 años y que ahora vuelve a coger fuerza.

Las esculturas del Partenón en el museo Británico. (Photo by Chris J Ratcliffe/Getty Images)
Las esculturas del Partenón en el museo Británico. (Photo by Chris J Ratcliffe/Getty Images)

Para conocer esta historia hay que viajar hasta el pasado, concretamente a hace varios siglos: entre los años 447 y 432 antes de Cristo estas esculturas fueron realizadas y sirvieron de decoración en el Partenón, el edificio más importante de la Acrópolis de Atenas (Grecia). Así fue hasta el siglo XIX, cuando entre 1801 y 1805 el diplomático y arqueólogo británico Lord Elgin se llevó a Londres las figuras que todavía permanecían entre las ruinas del edificio. Su destino terminó siendo el museo, donde se exponen hoy en día.

A partir de aquí las visiones sobre la propiedad de las esculturas difieren. El Museo Británico defiende que las acciones de Elgin "fueron investigadas a fondo por un Comité Parlamentario en 1816 y se determinó que eran completamente legales, antes de que las esculturas ingresaran a la colección del Museo Británico por una Ley del Parlamento".

Por su parte el Ministerio de Cultura griego argumenta que el diplomático se valió de tácticas ilegales para apropiarse de las esculturas y que estas deben volver al país lo antes posible. La reivindicación ha estado presente de forma permanente los dos últimos siglos, pero ha sido en la última década cuando las instituciones helenas están presionando más duramente a las autoridades británicas.

Y a todo esto, ¿cuál es la postura de Boris Johnson? Pues variable, como el resto de sus políticas. El pasado mes de marzo señaló que "las esculturas fueron adquiridas legalmente" por Elgin y ahora son "propiedad legal del Museo Británico". Sin embargo, en un reciente encuentro con el primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, no ha sido tan rotundo y ha suavizado sus palabras.

Protesta en el exterior del Museo Británico exigiendo la devolución de las esculturas a Grecia. (Photo by Stefan Rousseau/PA Images via Getty Images)
Protesta en el exterior del Museo Británico exigiendo la devolución de las esculturas a Grecia. (Photo by Stefan Rousseau/PA Images via Getty Images)

De hecho, el primer ministro británico ha querido rebajar la responsabilidad de su Gobierno y ha señalado que las esculturas del Partenón son un asunto exclusivamente del Museo Británico. Así, el portavoz señaló que la posesión de las figuras "es sencillamente del museo" y no "del gobierno británico".

Una forma de echar balones fuera y evitar un conflicto con el representante griego, al que Johnson le dijo que "entendía la fuerza del sentimiento" sobre el tema. Además, muestra que el país no parece dispuesto renunciar a uno de sus grandes tesoros y pone de relieve el inmenso poder que tuvo el Imperio Británico en el pasado y cómo sus tentáculos llegaron a los sitios más recónditos del mundo. De hecho el museo se nutre principalmente de piezas que tienen su origen a miles de kilómetros del país.

Mitsotakis quiso hacerle una oferta a Johnson. Le propuso el préstamo de otros tesoros de la historia griega a cambio de la recuperación de las esculturas del Partenón. Sin embargo, desde Londres se da el tema por zanjado. Y es que al no considerar que las piezas fueron robadas, como sostienen los helenos, cualquier debate al respecto de su propiedad es virtualmente imposible.

Y más teniendo en cuenta que el Británico es el séptimo museo más visitado del mundo, con más de 6 millones de personas en 2019 y 1,2 millones en 2020, ya con la pandemia. En este sentido, los mármoles del Partenón son probablemente las piezas más valiosas que conserva, por lo que renunciar a ellas parece una quimera actualmente. Habrá que ver cómo evoluciona la situación, pero tras 200 años sin cambios, no se aprecia que pueda variar a corto plazo.

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