Boris Johnson y su experimento fallido: de apostar por el contagio a pedir que la gente se quede en casa

El coronavirus COVID-19 se extiende rápidamente por el mundo y está obligando a los Gobiernos a ir aplicando distintas medidas para tratar de contenerlo. Los datos de contagios mandan y propuestas que eran acertadas en días anteriores quedan desfasadas y deben ir cambiándose sobre la marcha. Es lo que ha pasado en el Reino Unido.

El país optó por una estrategia diferente a la de sus vecinos europeos en la lucha contra la pandemia, pero las cifras potenciales de muertes han obligado a dar marcha atrás. El plan inicial era muy arriesgado, pero el primer ministro británico todavía no apuesta por medidas radicales, aunque sí empieza a cambiar su discurso.

Boris Johnson ha decidido cambiar la estrategia en la lucha contra el coronavirus (Simon Dawson/Pool via AP).

En un primer momento el Gobierno británico apostó por gestionar el virus y conseguir la inmunidad del rebaño. Este concepto se refiere a que quienes estén en riesgo de la infección pueden estar protegidos gracias a que están rodeados de personas que ya han superado la enfermedad. Esto se consigue si aproximadamente el 60% de la población se contagia.

Una medida arriesgada que obligaría a que 36 millones de personas sufrieran el coronavirus y se recuperaran. Con tantos contagiados, no es difícil predecir que el número de víctimas se dispararía incluso hasta los cientos de miles.

Varios científicos se han mostrado en desacuerdo con esta medida del Gobierno e incluso un grupo de 229 expertos han cuestionado el plan, ya que pone al servicio de salud bajo una presión adicional y arriesga más vidas de las necesarias, según relata BBC Mundo

En menos de una semana el Gobierno británico ya ha dejado de lado esta postura y ha empezado a optar por medidas restrictivas como en Italia, España o Francia, aunque todavía a cuentagotas. El motivo de este cambio de rumbo es que las previsiones de fallecimientos son inasumibles: 260.000 muertes.

Los equipos investigadores del Imperial College y la Escuela de Londres de Higiene y Medicina Tropical estudiaron el avance de la pandemia en Italia y aplicaron el modelo a Reino Unido. Los resultados fueron tan altos en víctimas y en presión sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) que obligó a un cambio de escenario, tal y como cuenta The Guardian.

El Servicio Nacional de Salud británico se enfrenta a un difícil escenario con el coronavirus. (Photo by David Cliff/NurPhoto via Getty Images)

El problema no sería solo el número de fallecimientos por el coronavirus, sino que el sistema público de salud estaría tan saturado que no tendría capacidad de tratar muchas otras patologías que terminarían siendo mortales.

Así, propusieron cinco intervenciones que ayudarían a reducir el número de infecciones y la mortalidad: aislamiento de personas con tos y fiebre en sus casas durante una semana; poner en cuarentena a familias donde alguien tiene síntomas durante 14 días; distanciamiento social; pedir a los mayores de 70 años que se queden en casa; y cierre de escuelas y universidades.

Una respuesta tibia

Pese a que el Reino Unido ya ha optado por plantear un escenario diferente, de momento las medidas restrictivas son escasas. Johnson ha animado a los británicos que tengan síntomas o a las personas de riesgo a quedarse en casa, pero los negocios continúan abiertos y escuelas y universidades siguen a pleno funcionamiento. Las cuarentenas, que en el resto de países de Europa han sido imposiciones, en el país son recomendaciones y sugerencias. La única cesión del exalcalde de Londres ha sido la suspensión de los eventos masivos, como las competiciones deportivas.

Según los datos de la OMS a día 17 de marzo, la situación en el país no es tan grave de momento como en el resto de potencias de Europa, pero ya hay más de 1.500 casos confirmados. Una cifra que no es desdeñable teniendo en cuenta que las medidas de contención están llegando más tarde por las dudas de qué estrategia seguir para contener el virus. Los intentos del Gobierno por mantener la economía pueden terminar saliendo muy caros al país con el COVID-19.

Cabe recordar que los colegios de Madrid o La Rioja cerraron sus puertas con unos 2.000 casos en todo el país, por lo que Reino Unido se enfrenta a una auténtica crisis si no aplica medidas pronto y no logra identificar todos los focos de contagio. La batalla contra el COVID-19 acaba de empezar en el país.

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