Bolivia, un paso de riesgo para los migrantes haitianos que buscan llegar a EE. UU.

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Los centenares de haitianos que cruzan a diario el territorio boliviano desde Brasil para llegar a Perú corren innumerables riesgos: desde deportaciones y extorsiones de policías corruptos, hasta problemas de salud relacionados con la altitud, pasando por tratar con traficantes y hacer peligrosos viajes en furgones herméticos.

Muchos haitianos, algunos con sus familias enteras, salen sobre todo de Brasil con la esperanza de poder llegar a Estados Unidos, pero su larga travesía por tierra incluye a Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá y varios países centroamericanos hasta México, según testimonios conocidos por France 24 en la frontera boliviano-peruana e informes de fuentes oficiales.

En Bolivia, su periplo es mayoritariamente de este (Santa Cruz) a oeste (La Paz), aunque la Policía también ha detenido autobuses con migrantes en otras regiones del país que también tenían el objetivo de llegar a la localidad boliviana de Desaguadero, separada por un río de la ciudad homónima peruana, y donde cada día, según fuentes peruanas, llegan alrededor hasta 400 haitianos desde Bolivia, pasando la frontera en la madrugada.

“Bolivia está maltratando a los haitianos. En todos los lugares piden dinero. Si uno no paga 20, 50 dólares, no dejan pasar (…) tengo documento brasileño, pero no dejan pasar; tengo cédula de identidad, pero no dejan pasar; tengo hijo brasileño, pero ellos no dejan pasar”, denunció Ronald Pierrere sobre los controles policiales y migratorios bolivianos.

Pierrere, que viaja con su esposa y un bebé, se encontraba en la terminal de autobuses del Desaguadero peruano junto a una treintena de compatriotas, varios de los cuales prefieren no identificarse, pero 'off the record' señalaron que en Bolivia los haitianos son víctimas de robos, extorsiones, deben dormir en las calles o canchas y denuncian que las deportaciones no consideran que hay niños en las familias obligadas a regresar a la frontera brasileña.

Más de 5.400 expulsiones durante el 2021

Entre enero y agosto pasado, más de 5.400 haitianos fueron detenidos y expulsados de Bolivia por incumplir “la normativa migratoria vigente” y las medidas sanitarias del país para el control de la pandemia, según informó la directora Nacional de Migración, Katherine Calderón.

Los haitianos que intentan cruzar Bolivia y buscan ir a Estados Unidos provienen mayoritariamente de Brasil y Chile, países donde hay 200.000 residentes haitianos que se instalaron tras el terremoto sufrido en Haití en 2010.

Son frecuentes en los medios locales las imágenes de decenas de haitianos detenidos en oficinas de Migración, pernoctando en canchas o coliseos o siendo notificados para abandonar el país, lo que ha causado preocupación en las instituciones del Estado y organismos humanitarios.

No obstante, los operativos policiales y de Migración continúan, como el de la semana pasada en la región de Chuquisaca (sureste), cuando los agentes detuvieron dos autobuses que transportaban a 60 haitianos hacia la frontera con Perú porque, según fuentes policiales, los conductores bolivianos se pasaron de largo un puesto de control cerca de la ciudad de Sucre.

Las autoridades les ordenaron volver a la frontera brasileña en 72 horas.

La Policía asegura que respeta los derechos de los haitianos y que sus operativos no son para arrestar a los migrantes e incluso se da a los haitianos la posibilidad de pernoctar en casas de acogida de la Iglesia católica, donde se quedan por horas antes de su deportación.

El jefe de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de El Alto, el coronel Limbert Coca, dijo a France 24 que el foco está puesto en quienes captan a los extranjeros y los trasladan por el país: “Los súbditos haitianos son víctimas de estos sujetos que se dedican a traficar migrantes”.

Más de 20 personas han sido imputadas este año por el delito de tráfico de migrantes en el país, la mayoría de ellos detenidos en El Alto, donde los haitianos toman taxis y autobuses para dirigirse hacia la frontera peruana, que está a dos horas.

La Policía también ha advertido que los traficantes de migrantes han comenzado a usar camiones herméticamente cerrados para traslados en condiciones inhumanas.

Además, la altitud sobre el nivel del mar en que están las regiones del occidente estarían causando graves problemas a la salud de los migrantes, según las autoridades.

En julio pasado, la Policía de El Alto (4.000 msnm) informó sobre el deceso de una haitiana de 43 años con un embarazo de seis meses tras desvanecerse en un autobús y a la que, según las declaraciones de su pareja, le hizo “daño la altura y el cambio de clima”.

En agosto, otra mujer de 30 años falleció cuando era trasladada a un centro médico desde la terminal de autobuses de Oruro (3.750 msnm) a causa de la altura a la que “la víctima no estaba acostumbrada” al provenir de un lugar cálido, según el fiscal orureño David Vargas.

La altitud boliviana provoca problemas respiratorios en los extranjeros, incluso en los deportistas, y son necesarios períodos de adaptación para viajar por dichos territorios.

Un decreto permite a los haitianos residir en Bolivia, aunque estos solo quieren pasar

El Gobierno de Luis Arce ha destacado la importancia del respeto a los derechos humanos de los migrantes, pero a la vez ha descartado la posibilidad de dar un visado humanitario de tránsito porque los haitianos vulneraron las normas de salida de Brasil y de ingreso a Bolivia.

Sin embargo, el Gobierno aprobó recientemente un decreto de regularización migratoria excepcional para todos los extranjeros indocumentados con la posibilidad de que con un trámite puedan residir en el mismo hasta dos años.

Aunque la norma es genérica, permitiría a los haitianos quedarse en Bolivia si así lo desean.

El ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, explicó que los haitianos solo usan a Bolivia como territorio de tránsito, pero es necesario darles documentación “para que no sean extorsionados por ciudadanos bolivianos o extranjeros, ni tampoco por ninguna autoridad competente del nivel central del Estado boliviano”.

La Defensora del Pueblo, Nadia Cruz, destacó la normativa como una amnistía migratoria para que la población en situación irregular pueda ejercer sus derechos, si bien para el caso concreto de los haitianos es partidaria de otorgar un visado humanitario de tránsito y que el tema sea tratado a nivel de los Estados implicados en la problemática de la migración.

Cruz dijo a France 24 que con esa facilitación del tránsito se puede reducir la vulnerabilidad de los haitianos ante los “grupos irregulares” de traficantes de migrantes que operan en los puestos fronterizos, donde también ha pedido investigar a los funcionarios de migratorios que emiten las resoluciones de expulsión y los supuestos cobros que realizarían.

“Por eso es importante considerar esta temática dentro del Estado, ya sea a través de la amnistía, de la visa de tránsito, a través de la visa humanitaria, pero principalmente en la región para que los Estados comprendan que el cierre de fronteras está generando delincuencia en este momento”, dijo Cruz.

El último terremoto y la crisis política provocada por el asesinato del presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha puesto otra vez a la nación caribeña en el foco de interés y la solidaridad internacional, la misma que esperan los migrantes que cruzan cada día el territorio boliviano.

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