Dos nuevas bocas de fuego "mucho más explosivas" vuelven a desatar el pánico en La Palma

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Un vecino carga su camión con lo que puede para dejar atrás su casa ante la amenaza del volcán (Photo: DESIREE MARTIN via Getty Images)
Un vecino carga su camión con lo que puede para dejar atrás su casa ante la amenaza del volcán (Photo: DESIREE MARTIN via Getty Images)

La Palma se estremece. Cumbre Vieja ha entrado en una nueva fase “mucho más explosiva” y el aumento de lava, cenizas y humo ha obligado a evacuar este viernes varios núcleos urbanos más y hasta cancelar vuelos por primera vez desde que comenzó la erupción.

Dos nuevas boca eruptivas surgidas en las últimas horas están expulsando sendos ríos de lava con una violencia inhabitual en las jornadas anteriores, acompañado de un ruido atronador entre los ‘rugidos’ del volcán.

Estos acontecimientos podrían haber servido para liberar parte de la presión de Cumbre Vieja, que poco después ha comenzado a registrar una menor intensidad, según las mediciones del Instituto Geológico Nacional.

Desde el terreno, testigos y medios hablan de “momentos de pánico”. Los vecinos de Tacande de Arriba y de Abajo y Tajuya han tenido que dejar sus casas a la carrera. En apenas cinco minutos, varios centenares de habitantes han salido “con lo que tenían encima”, explican miembros de la Guardia Civil que han gestionado la evacuación.

Se llegó a temer que el cono del volcán se viniera abajo

La percepción de ese ‘pánico’ no es exclusiva de los ciudadanos anónimos. Los responsables del Plan Especial de Protección Civil ante Riesgo Volcánico de Canarias (Pevolca) llegó a temer que el cono del volcán —la parte por donde expulsa el magma— se desmoronara en medio de un episodio explosivo sin precedentes.

En un primer momento se optó por pedir a los ciudadanos de estos tres núcleos que se confinaran en sus casas, pero ante la subida súbida de actividad el riesgo se elevó hasta hacer muy peligroso la permanencia en los hogares debido a tres riesgos: caídas de material piroclástico de mayor tamaño, exponerse a una colada de avance rápido y, en el peor de los casos, quedar dentro del radio de alcance de un flujo piroclástico de alta velocidad si el cono colapsaba.

Innumerables descargas de lava asoman por una de las bocas del volcán (Photo: Europa Press News via Getty Images)
Innumerables descargas de lava asoman por una de las bocas del volcán (Photo: Europa Press News via Getty Images)

Solo si la situación lo permite, los vecinos podrán regresar a sus hogares a coger lo que puedan. Esos cálculos no llevan a pensar en un regreso antes de las 11:00 del sábado. Muchos de los 350 afectados confiesan que buscarán acomodo en casas de familiares y amigos en la isla. Los menos afortunados han sido trasladados al albergue de emergencia habilitado en el cuartel El Fuerte, de Breña Baja, como ha reconocido el concejal Ómar Hernández, responsable del operativo montado en el campo de fútbol de El Paso, el punto de reunión.

Una treintena de vuelos cancelados

El tráfico aéreo también se ha visto afectado como no había ocurrido hasta ahora. Las compañías Binter y CanaryFly han cancelado sus vuelos entre islas con origen o destino en La Palma. También lo ha hecho Iberia, que ha anulado su ruta Madrid-La Palma ante la cada vez mayor nube de ceniza, que pone en riesgo la circulación aérea. En total, cerca de 30 vuelos.

La columna eruptiva ha alcanzado una altura de 6 kilómetros sobre el nivel del mar y ya se han detectado cenizas finas en la próxima isla de La Gomera, lo que también ha obligado a cerrar los telescopios del Roque de Los Muchachos, en la cumbre de La Palma.

Zona catastrófica con efecto inmediato

Los daños son multimillonarios. Además de los cerca de 6.000 evacuados de emergencia, hay 420 casas y 190 hectáreas arrasadas, que serán más en pocas horas, admite la dirección del Pevolca. El Gobierno declarará la zona catastrófica en el Consejo de Ministros del martes, primer paso en la concesión de ayudas inmediatas “y a medio y largo plazo”, ha anunciado Pedro Sánchez desde la isla, como parte de un futuro plan de recuperación.

Más de cinco días después de la primera erupción no hay ni rastro de estabilización ni espacio para el descanso. Cumbre Vieja no deja de rugir y la isla sigue sacudida por un desastre que aún se prolongará semanas.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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