¿Por qué los estadounidenses saben tan poco de geografía?

Rezan los dichos, entre broma y en serio, que los estadounidenses no entienden de geografía. Que no saben que Georgia es también un país en el Cáucaso que fue parte de la Unión Soviética, que no entienden la diferencia entre Austria y Australia o no pueden distinguir en un mapa entre India y China ni ubicar, pese a que allí lucharon y cayeron miles de soldados estadounidenses, donde se encuentran Irak o Vietnam. Para colmo, como lo señaló hace algún tiempo la revista National Geographic, el desconocimiento geográfico de muchos jóvenes estadounidenses llega al grado de que la mitad de los estudiantes que fueron evaluados en un estudio no pudo localizar el estado de Nueva York en un mapa de Estados Unidos.

¿Quién diría que la Esfinge y las Pirámides de Egipto no están, en cierto modo, también en Las Vegas? (AP)
¿Quién diría que la Esfinge y las Pirámides de Egipto no están, en cierto modo, también en Las Vegas? (AP)

Los extranjeros suelen hacer sorna de esta ignorancia de muchos estadounidenses (aunque muchos de los críticos tampoco pasarían el examen de geografía), pero el problema va más allá de prejuicio, rivalidad o asunto útil para la broma o el escarnio. En realidad, como lo indica un reciente reporte oficial de la Oficina de Fiscalización Gubernamental, la mayoría de los estudiantes de octavo grado en Estados Unidos, el año inmediatamente previo al high school, no tienen conocimientos suficientes de geografía.

De acuerdo a ese estudio, sólo el 24% de los alumnos de octavo grado tenían conocimientos sólidos de geografía en 2014, la misma cifra de lo que sucedía en 1994. Pero hace dos décadas la cantidad de estudiantes avanzados, con conocimiento sobresaliente en geografía, era del 4%. En 2014 es del 3%. En tanto, 48% de los alumnos tienen solo un dominio parcial y el 25% debajo de los niveles básicos. Así, casi tres cuartas partes de todos los estudiantes de ese nivel educativo simplemente no saben lo que deberían saber de geografía, una situación que ha sido así por décadas y por ello ha perpetuado por generaciones revolturas como suponer que Alaska es una isla por aparecer usualmente “separada” del continente para fines de legibilidad en mapas.

Otro factor adicional es en cierto modo la condición “insular” de Estados Unidos, generada en parte por el hecho de que el país es muy grande y de enorme poder, lo que lleva a menospreciar al resto del mundo (y por eso a desentenderse de dónde se encuentre) y a no tener necesidad o interés de aprender sobre otros países si el propio es, al juicio de quien lo piensa, el mejor, el más poderoso o simplemente el único del que se tiene referencia. La diversidad interna de Estados Unidos, en sí un caldero de personas provenientes de multitud de países, en cierto modo contribuye a hacer del país un universo en sí mismo, con tanta variedad y diferencia (y al mismo tiempo con tanta homogeneidad) que opaca o difumina otras realidades externas. Algo similar a mirar tanto y tan de cerca un foco encendido que la vista llega a perder el contexto de lo que hay a su alrededor.

Tecnologías educativas como el app 'National Giraffic' son útiles para elevar el nivel del aprendizaje en geografía.
Tecnologías educativas como el app 'National Giraffic' son útiles para elevar el nivel del aprendizaje en geografía.

Un curioso ejemplo de esa ignorancia lo ofreció el portal BuzzFeed al mostrar la variedad de respuestas (muchas correctas pero otras totalmente absurdas) sobre la ubicación de Damasco, capital de Siria, obtenidas en una curiosa encuesta-juego del portal USvsTh3m. Aunque parezca increíble, hubo quien indicó que esa ciudad se ubica en el Sur de California, a la mitad de Rusia o de plano en medio del Océano Pacífico, aunque cabe precisar que las respuestas, correctas o disparatadas, no solo vienen de estadounidenses. En todas partes se cuecen habas.

El reporte de la Oficina de Fiscalización Gubernamental, por añadidura, señala que al parecer no interesa demasiado la enseñanza a fondo de la geografía en las escuelas del país o ésta se imparte de forma condicionada a otras enseñanzas, como historia o civismo. Por ejemplo, en 30 estados no existe un requerimiento oficial de que se enseñe geografía en escuela intermedia y high school. Así, los conocimientos de geografía no estarían siendo suficientemente valorizados y, al menos al nivel del octavo grado, los profesores y los materiales de instrucción no estarían a la altura que se requiere para que los estudiantes logren mejor nivel de conocimiento en geografía.

Posibles explicaciones a ello son un énfasis en otras disciplinas, como las llamadas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), la falta de recursos para programas efectivos de enseñanza de geografía y, quizá, esa percepción de “insularidad” dentro del propio sistema educativo. Con todo, se estima que las plazas de trabajo para profesionales de la geografía crecerán 29% entre 2012 y 2022, muy superior, en comparación, al crecimiento promedio de todas las ocupaciones, que se prevé será del 11% en ese periodo. Ello debería suscitar mejor inversión en educación sobre geografía desde las etapas tempranas, pero no parece ser el caso.

Cuando las confusiones geográficas, y las bromas al respecto, no solo son cosa de niños.
Cuando las confusiones geográficas, y las bromas al respecto, no solo son cosa de niños.

Finalmente, como algunos bromearían, ¿no es obvio saber dónde está París si uno vive en París, Texas, o cuál es la diferencia de contemplar a México, Nuevo México o el Golfo de México? Y ya ni hablar de la honda polémica de que si América es todo un continente, un país o si hay América y Américas.

Sea como sea, la ignorancia no ayuda y la geografía, con toda su fascinación y utilidad, debería ser tomada mucho más en serio.

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