Hablemos de política

La primera medida del alcalde… subirse el sueldo

UPyD C-LM exige los mismos recortes en los sueldos de los diputados regionales que en …Ganar las elecciones municipales otorga derecho a regir un municipio, con mayor o menor tino, y a manejar el presupuesto municipal. Y con esas, por qué no, a subirse uno mismo el sueldo. Por lo menos eso ha pasado en algunas localidades españolas.

Como por ejemplo en Cájar, en la provincia de Granada, donde el PSOE ha denunciado públicamente que el alcalde, Fidel Prieto (PP), "cobrará un salario bruto anual de 42.000 euros, lo que supone un 12% más (4.500 euros más)" de lo que el regidor percibía durante el anterior mandato en el Consistorio.

O en Mollet del Vallès donde, entre las protestas de un centenar de indignados, el alcalde aprobó una subida salarial del 10% para sí mismo -Josep Monràs (PSC)-, y del 7% para el resto de los concejales del municipio. Un aumento que sitúa el sueldo del regidor en 65.000 euros anuales en lugar de los 59.150 asignados a principios de año.


No está nada mal. O sí porque, como informó El País la víspera, Josep Monrás tenía pensado aplicarse una subida del 32% -lo que suponía 78.325 euros anuales- y del 31% para los concejales -cuyos sueldos quedaban entre 65.150 y 55.125 euros al año-, pero a última hora optó por algo intermedio. ¿Las razones para mejorar las condiciones? Una, pero 'demoledora'. Monràs dijo que tenía que ser así "porque es el sueldo que toca".

Por suerte para muchos ciudadanos, no todos los alcaldes están aplicando el mismo rasero. De hecho son muchos más los que optan por todo lo contrario. Es el caso de la alcaldesa de Jerez de la Frontera (Cádiz), María José García Pelayo (PP) , o del alcalde electo de Vélez-Málaga (Málaga), Francisco Delgado Bonilla (PP) , y del de Cuenca, Juan Ávila, quienes han optado por congelar, reducir e incluso renunciar a sus retribuciones en consonancia con la actual coyuntura económica.

Pero la tónica general queda eclipsada por la actuación de unos pocos. Las subidas salariales, últimamente en vías de extinción para la mayoría de la ciudadanía, suelen estar vinculadas al cumplimiento de objetivos, o una labor bien hecha. Pero en los casos de los que estamos hablando, los logros se presuponen porque se aplican de antemano. Ni siquiera han esperado a que pase un tiempo prudencial para mejorarse la retribución. En Cájar, de hecho, se trata de la primera medida adoptada por el Gobierno municipal del PP tras la constitución de la nueva corporación en un municipio de apenas 4.700 habitantes y con 400 parados.

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