Diario de campaña: Al ’15-M’ le salen novios por todas partes

Como en 2004 con la Guerra de Irak, el PSOE se lanzó ayer en tromba a captar votos en todos esos españoles descontentos, a aquellos ciudadanos que, de una manera u otra, apoyan las protestas auspiciadas bajo el lema 'Democracia real, Ya' o '15-M'.

Por la mañana el candidato a la Alcaldía de Madrid, Jaime Lissavetzky, aseguró en un desayuno de prensa que "lo más importante es escucharlos". Algo similar hizo por la tarde el ministro del Interior en un mitin político. Incluso la propia web oficial del PSOE llegó a colgar un comunicado oficial de 'Democracia Real' bajo su logo.

Concretamente fue una facción del PSOE, Izquierda Socialista, quien aprovechó el espacio que el partido les cede en la web. Sin embargo, apenas 30 minutos después, decidieron cesar en su apoyo -por lo menos de forma tan explícita- en vistas de que la deriva de los actos podría colocar al partido socialista en una situación incómoda.

No obstante, 30 minutos son muchos minutos de error para pasar desapercibido. Las redes sociales, las mismas que han provocado uno de los mayores movimientos sociales contra el sistema electoral en la historia de la Democracia española, han advertido de una posible contaminación: "los del psoe,se apropian del manifiesto de #democraciarealya en su web, que lo quiten!NO NOS REPRESENTAN", aseguraba uno de los miles de 'tweets' que se publicaron anoche.

Pero el PSOE no fue el único. Izquierda Unida también movió ficha aunque de manera menos explícita. Su coordinador general, Cayo Lara, denunció que "España no se puede permitir el lujo de tener una generación de analfabetos políticos" aludiendo a la necesidad de que los manifestantes no queden desencantados totalmente de la política española. E incluso animó a sus votantes a echarse a la calle sin mediación de violencia, pero en ningún momento asoció su imagen con la de los manifestantes.

El PP, por su parte, quiso pasar de puntillas. En primer lugar los representantes madrileños —Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre- quienes tuvieron que dar explicaciones por la fuerza policial empleada para desalojar el lunes la primera intentona de acampada. Y en segundo lugar el líder nacional, Mariano Rajoy, quien durante la jornada de ayer no llegó a mencionar ni una sola vez al movimiento 15-M, ni a los indignados; tampoco el lema de 'democracia real ya', ni a ningún otro colectivo de jóvenes que estos días se han manifestado para pedir otra forma de hacer política.

Durante un acto en Murcia, el líder del PP señaló que "lo fácil es descalificar la política y a los políticos", pero ha defendido que él lleva 30 años desempeñando cargos en distintas administraciones "y ha conocido a mucha gente que ha trabajado mucho para intentar cumplir con su obligación que es servir a los ciudadanos".

Habrá que esperar al domingo para ver el impacto real de este movimiento social, y si alguno de los partidos logra pescar en ese caladero de aguas revueltas.