Una niña atropellada e ignorada conmociona China

Thomas Castroviejo
Gaceta trotamundos
Yueyue, segundos antes de ser atropellada en Foshar

La economía china ha crecido tanto y tan rápido en las últimas tres décadas que es para muchos el próximo referente mundial. Es común escuchar que China será la próxima gran potencia, pero esto conlleva una pregunta que se han planteado miles de habitantes esta semana: ¿cuál es el precio de un crecimiento tan rápido? Esto de pasar décadas concentrados en la economía, ¿no habrá causado un vacío moral del que todavía no son conscientes los ciudadanos?

Todo esto viene a cuento por un incidente que ocurrió el jueves pasado. Una niña de dos años se tambalea en una carretera frente a un mercado en la ciudad industrial de Foshan en la provincia de Guangdong. Ahí es cuando es arrollada por una furgoneta blanca. El conductor se detiene, consciente de que acaba de aplastar a una niña pequeña. Entonces decide seguir adelante (aplastándola por segunda vez, ahora con las ruedas traseras) y desaparecer.

Hasta ahora la historia es una vergonzosa viñeta de cobardía.  Sin embargo, lo que ha conmovido a la sociedad china es lo que pasó después. O, mejor dicho, quienes pasaron después: 18 personas. Una tras otra, van cruzando la calle frente al mercado, con la niña claramente herida de gravedad, y la van ignorando. Ni una se detiene a ayudar: Un joven con una camiseta blanca; una bicicleta que tiene que esquivar a la niña para seguir adelante (el conductor hasta mira hacia atrás un segundo tras haberla pasado); un peatón que la rehuye de la misma forma; un segundo vehículo que la arrolla de nuevo...Y así, hasta una docena más de transeúntes que, o bien aceleran el paso al ver a la niña, o bien la ignoran directamente.

Al final, quien sí la ayudó fue una barrendera de 58 años llamada Chen Xianmei: La tomó en sus manos y llamó a la madre, que no tardó en aparecer en escena. Hoy, esta niña, llamada Yueyue, está en la sala de cuidados intensivos de un hospital de Guangzhou, en condición crítica. Solo respira gracias a una máquina y parecería que no tiene actividad cerebral.

Esta historia podría haber sido olvidado fácilmente. Los 18 transeúntes podrían haberla borrado de su memoria, mentir cuando les preguntaran y seguir con su vida. Sin embargo, resulta que había una cámara de circuito cerrado grabándolo todo. El metraje ha llegado a infinidad de portales de noticias chinos y a la televisión para finalmente dar el salto a Occidente. Se trata de algo poco habitual si se tiene en cuenta que China no tiene Facebook ni Twitter (sino versiones creadas por su gobierno) y estos sucesos no se propagan con la misma facilidad de un continente a otro si no se usan las mismas plataformas.

¿Qué dice esto de China?

En Weibo, el Twitter chino, se leen miles de mensajes de gente horrorizada ante el suceso. Hay quien se imagina que esos peatones no se atrevieron a ayudar a la niña porque allí la ley es muy estricta con quien interfiere en la vida de los demás (en 2006 un tipo ayudó a una mujer a llegar al hospital y fue obligado a indemnizarla). Otros se escandalizan de que se alabe tanto la intervención de la barrendera cuando ayudar a los demás debería estar dado por hecho. "Esto muestra lo anormal que es la situación moral de nuestra sociedad", exclama un usuario. "¿Se nos puede rescatar?".

"¿Qué le pasa a la gente hoy en día?", se pregunta el padre de la niña en televisión. "Se inventan mil excusas para hacer la vista gorda. La sociedad es tan indiferente, tan fría... Y Yueyue es un cielo; cada vez que discuto con su madre y la hago llorar, nos pide que no hagamos y nos distrae. Solo espero que mi niña se despierte un día y me vuelva a llamar papá".

Pero otro lado, hay una pregunta que no debemos obviar en Occidente. ¿Es este un caso exclusivamente chino? ¿Qué hubiera sido de Yueyue si, en lugar de ir por una calle de Foshan, hubiera sido atropellada en Madrid, Bogotá o Caracas?

Este es el vídeo que ha dado la vuelta al mundo. Avisamos que las imágenes son muy duras y pueden herir la sensibilidad del usuario.

Fuente: The Guardian, The Daily Mail, YouTube

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