Un niño muere devorado por perros salvajes en el zoo de Pittsburgh

Thomas Castroviejo
Gaceta trotamundos
5 de noviembre de 2012
Un licaón salvaje, en su entorno natural en África (Good Morning America)
Un licaón salvaje, en su entorno natural en África (Good Morning America)

La madre solo quería que su hijo de dos años pudiera ver bien a los licaones (un tipo africano de perro a caballo entre el doméstico y la hiena) del zoo de Pittsburgh (Pennsylvania, Estados Unidos). Por eso lo cogió en brazos y lo levantó. Acaso porque le pesara el chaval, lo apoyó sobre la verja. Lo que pasó a continuación duró muy pocos minutos pero fue una tragedia en toda regla: el niño perdió el equilibrio, cayó al foso de los licaones y los once canes se congregaron, en un foso de unos 6.000 metros cuadrados, y se abalanzaron sobre él, devorándolo algunos, descuartizándolo la mayoría. Los visitantes que estaban ahí el pasado domingo al mediodía vieron todos los detalles del estomagante proceso.

No está claro si el niño murió de la caída de entre tres y cuatro metros al foso, o si fue el ataque de los licaones lo que terminó con su vida, según Barbara Baker, presidenta del zoo de Pittsburgh (uno de los más famosos de Estados Unidos, tras el de San Diego, en California). En ninguno de los dos casos hubiera dado tiempo a salvarlo: la policía reaccionó a los pocos minutos y se encontró un recinto lleno de visitantes que gritaban, horrorizados, pidiendo ayuda. Actuando todo lo rápido que podían, lograron retirar a siete de los licaones. A tres ellos hubo que arrancarles el cuerpecito del niño de la boca. El último, más agresivo e incontrolable, tuvo que ser sacrificado con un disparo en el acto.

Casi con la misma rapidez intervino Steve Feldman, protavoz de una asociación de zoos y acuarios americana, recordando que este incidente había sido único en un zoo que tiene ya más de 40 años. Había pasado con éxito una revisión hacía poco más de un mes. El zoo, sin embargo, fue cerrado en el acto, añadió. El zoo también había sido cerrado en mayo, cuando uno de los licaones se escapó de su recinto y se paseó por una zona de la atracción que generalmente está cerrada. Tras una hora de cierre, se volvió a la normalidad.

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Se desconocen los nombres de la madre y el hijo, aunque de ella se sabe que tiene 34 años y que vive en Pleasant Hills (a las afueras de Pittsburgh).

Fuente: News.com.au

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