Un billete de tren, clave de un asesinato cometido hace 53 años

El de 3 de diciembre de 1957 empezó como un martes más en la vida cotidiana de Sycamore, una pequeña ciudad a unos 80 kilómetros de Chicago (Illinois, Estados Unidos). Pero terminó como uno de los días más negros de su historia. Esa tarde, Maria Ridulph, una niña de siete años, desapareció para siempre. Su cadáver apareció meses más tarde. Durante décadas no se supo quién estaba detrás del crimen. Hoy, gracias a un billete de tren, la policía cree haber dado con el asesino.

Lo último que se supo de la joven Maria es que estaba jugando con su mejor amiga, Kathy Chapman, bajo una farola. Se le acercó un hombre que dijo llamarse Johnny. Les ofreció darles un paseo a caballito. Kathy se fue a casa, Maria se quedó. Para cuando regresó Kathy, su amiga y el tal Johnny habían desaparecido.

Días después, Sycamore estaba en todos los periódicos de Estados Unidos: hasta 1.000 policías se habían sumado a una búsqueda masiva que interesaba a personalidades como el director del FBI J. Edgar Hoover o al mismísimo presidente, Dwight Eisenhower. No sirvió de nada. No había rastro ni de Maria ni del hombre. Tuvieron que ser unos vecinos que daban un paseo por el campo quienes dieran con los restos de Maria en unos arbustos, en abril del año siguiente.

Pasaron los años sin ningún culpable a la vista. La policía sospechaba de un vecino llamado Jack Daniel McCullough, porque su físico casaba perfectamente con la descripción que Kathy hizo del misterioso Johnny. Pero le escudaba su coartada: había cogido el tren a Chicago ese día. De hecho, había llamado a su novia desde ahí.

Pero el año pasado, la coartada se desmontó. La policía volvió a interrogar a la novia y esta vez le pidieron que buscara entre sus objetos personales. Entre ellos, encontró la prueba definitiva: un billete de tren a Chicago, del 3 de diciembre de 1957. Sin usar. El siguiente paso fue llamar a Kathy Chapman, hoy una mujer de 61 años. Vio una foto de McCullough de adolescente y enseguida reconoció a Johnny.

Hoy, McCullough está en prisión esperando a ser visto por un juez. Sólo podrá salir de allí si paga los tres millones de dólares de fianza. En todo caso, le espera el juicio y la sentencia. Pero eso para Chapman, y para los vecinos de Sycamore que vivieron el suceso, ya no cambia nada. "Es normal pensar así, que en cuanto se hace justicia se cierra la herida", afirma entre lágrimas Chuck, el hermano mayor de Maria. "Pero la gente que pasa por algo como esto, lo sufre para siempre".

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