Ingrid Loyau-Kennett, la madre que calmó a los asesinos de Londres antes de que volvieran a atacar

Thomas Castroviejo
Gaceta trotamundos

Londres está conmocionado por el ataque, ayer, que dejó a un soldado muerto en sus calles, decapitado a plena luz del día con el machete que esgrimían dos personas. Otras dos personas han resultado heridas y el suceso está recibiendo la atención de las más altas autoridades, que están buscando vínculos entre lo sucedido y alguna organización terrorista. Lo que quizá no se sabe tanto es que todo podría haber sido mucho peor de no haber sido por la intervención de una valiente madre que habló con los asesinos, mirándolos a los ojos inmediatamente después del ataque, y los tranquilizó para que no cometieran ninguna otra locura.

La heroína que habló con los asesinos de Londre (Twitter/@SiibillamLaw)
La heroína que habló con los asesinos de Londre (Twitter/@SiibillamLaw)

Según ha publicado el Daily Telegraph, Ingrid Loyau-Kennett estaba por la zona cuando sucedió el terrible asesinato. "Me acerqué y vi a un hombre negro con un revolver y un cuchillo de cocina y lo que parecían de esas herramientas de carnicero para cortar huesos, así como dos cuchillos grandes", recuerda la mujer. "Me dijo, 'aléjate del cuerpo".

[Relacionado: "Por Alá que no pararemos de combatir"]

Prosigue la narración: "Pensé: 'Vale, no tengo ni idea de qué está pasando por aquí', pero ese hombre estaba cubierto de sangre. Me pareció que lo mejor sería hablar con él antes de que atacara a otra persona. Me pareció que esta gente siempre tiene un mensaje que transmitir, así que le dije: '¿Qué quieres?". Lo que siguió fue un diálogo entre la mujer y el asesino: "Le pregunté si lo había hecho y él me dijo que sí, y yo le dije, '¿por qué?'. Y él dijo que era porque el muerto había matado a gente musulmana en países musulmanes; dijo que era un soldado británico. Le dije: '¿Ah, sí?'. Y él dijo: 'Estoy harto de que la gente mate a musulmanes en Afganistán cuando no pintan nada allí".

Con toda esta información Loyau-Kennett pudo hacerse un perfil psicológico de las víctimas. "No estaba colocado, no había tomado drogas y era un alcohólico borracho. Solo estaba ofuscado, enfadado. Tenía pleno control sobre sus decisiones y podía haber cualquier cosa que quisiera". La cosa se complicó a los pocos segundos: "Cuando hablaba con él me iba dando cuenta de que tenía más armas", cuenta. "Y que el tipo que estaba detrás de él tenía todavía más armas. Para entonces, la gente nos estaba rodeando. Y pensé: 'Mejor será que siga hablándole antes de que se dé cuenta de lo que está pasando a nuestro alrededor".

Loyau-Kennett respondió con el talento de varios psicólogos titulados: "Le dije, 'Ahora mismo eres tú contra mucha gente. Vas a perder. ¿Qué te gustaría hacer?'. A lo que él contestó que quería quedarse y seguir luchando". Solo que para entonces la cosa había cambiado. Al distraer a los sospechosos, Loyau-Kennett había facilitado el que la policía se acercara y disparara, no de muerte, a los sospechosos. Si la cosa tenía visos de terminar mucho peor, no fue así gracias a la intervención de esta madre.

"Esto es valor de primer orden", ha opinado Patrick Mercer, anterior encargado de luchar contra los terroristas, hablando de Loyau-Kennett y otros testigos. "Parece que estos miembros del público no son soldados, ni policías, ni gente cuyas obligaciones exijan este tipo de conducta. Son gente extremadamente valiente y ese valor merece ser reconocido al nivel más alto".

De momento, el reconocimiento más alto que ha recibido Loyau-Kennett es el de su propio hijo, que al oír lo sucedido explotó de felicidad en su cuenta en Twitter: "Mi madre es una [palabrota] jefa". El pequeño se convirtió en un pequeño fenómeno tuitero, con comentarios como "[Palabrota], me están llamando periodistas para preguntarme por la historia. Se acabó lo de ver la nueva película de Jackie Chan que acabó de comprar".

Fuente: Yahoo! US

Al usar Yahoo aceptas que Yahoo y sus socios puedan utilizar cookies para personalización y otros fines