Un asesor del PP se pega un tiro en el pie al meterse con Guanyem y Podemos

La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. EFE
La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. EFE

Un asesor del PP en Valencia

ha dejado en evidencia al partido a nivel nacional. Por mucho que desde Génova se haya repetido constantemente que no tienen miedo a formaciones recién nacidas como Podemos y Guanyem, la verdad es muy distinta. Y es aquí donde entra en juego Luis Salom.

Temiendo que Rita Barberá pueda perder la alcaldía de la capital del Turia, el asesor popular en el Ayuntamiento de Valencia ha registrado las marcas 'Guanyem Barcelona' y 'Guanyem Valencia'. Una argucia con el copyright que pretendía bloquear las citadas marcas obligando a Ada Colau, líder del partido, a reinventarse. Tan orgulloso estaba de la jugarreta que incluso alardeó de ello en las redes sociales admitiendo que ha invertido 121 euros en cada una de las marcas y que ha incluido un logotipo -el que venía usando la plataforma- en la de Barcelona. Incluso incluyó los justificantes de pago del BBVA.

Las críticas no tardaron en acumulársele en su buzón de entrada y Salom dio una vuelta de tuerca más asegurando que renunciará a registrar las marcas 'Guanyem Valencia' y 'Guanyem Barcelona' de forma gratuita si Colau y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, donan 10.000 euros por cada una de las marcas a los servicios sociales de la organización Sant Joan de Déu.

Lo que Salom no pensaba es que la gracia le iba a resultar bastante cara. Tanto a él como a la Valencia controlada por el PP. Por de pronto Guanyem Barcelona se ha limitado a elaborar un comunicado asegurando que poseen el derecho en exclusiva de su logotipo y que "el intento de apropiación por parte de personas vinculadas al Partido Popular incurre en fraude de ley". Pero los simpatizantes de Guanyem, a los que se unieron los detractores del PP, añadieron su granito de arena.

Horas después de conocer su 'petición de rescate' por los dominios, en el área de Barcelona se registró el dominio www.luissalom.es desde una web de 'crowfunding'. En ella se solicita dinero para adueñarse de la 'Marca Gürtel' a través de las donaciones de los usuarios y el objetivo inicial de conseguir 500 euros ya ha sido superado.

La web ya está on line con un mensaje de bienvenida que muestra a las claras las prioridades: "Hoy en día ser español es sinónimo de emprendedor y nosotros somos españoles por los cuatro costados. Ayúdanos a crear una nueva marca, la marca Gürtel. Una marca que define Valencia con sus naranjos, sus playas, sus campeonatos de fórmula 1, sus edificios de Calatrava y sus aeropuertos vacíos. Una marca que debería ser de todos porque define a toda España".

La publicidad negativa de la gestión de Valencia ya está en marcha y aparece directamente vinculada con la marca Luis Salom.

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Y en breve tendrá su propia campaña ya que los creadores de www.luissalom.es van a crear un "anuncio ilusionante que muestre los beneficios de la Marca Gürtel en la Comunidad Valenciana". Salom aún no se ha quitado el susto del cuerpo y está tratando de minimizar los daños. Aunque el misil que sobre él ha impactado ha abierto demasiadas vías de agua en su ocurrencia.

En un comunicado, el asesor del PP en el consistorio valenciano afirma que el fin del registro no es lucrativo sino que busca ser "un toque de atención a aquellos que creen que todo el mundo se equivoca y que ellos son los que mejor preparados están para gobernar en las instituciones, pero descuidan un detalle tan básico como el registro de una marca". Sin embargo será difícil explicar cómo se crítica y se airean los trapos sucios del Partido Popular en Valencia bajo las siglas de un asesor en nómina del partido.

Rita Barberá ha tratado de ayudar a su pupilo, pero en su defensa no se ha dado cuenta de que ha incurrido en un nuevo error. La alcaldesa de Valencia ha señalado que no es más que un "ardid político" y ha dejado esta reflexión: Barberá, sobre el registro de Guanyem: ¿Cuántas personas han registrado mi dominio para meterse conmigo?, algo con lo que reconoce la intencionalidad de malmeter contra un contrincante político.