Sánchez y Gómez reeditan el beso de Judas

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d) junto al secretario general del PSM, Tomás Gómez (i), en un encuentro entre ambos en Madrid. EFE/Archivo
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez (d) junto al secretario general del PSM, Tomás Gómez (i), en un encuentro entre ambos en Madrid. EFE/Archivo

Pedro Sánchez

ha mudado de piel en apenas 24 horas. El hombre atractivo, cordial y pacificador que venía a reunificar el PSOE es ahora un témpano de hielo que no se casa con nadie. La velocidad a la que está gestionando la crisis del PSM demuestra que no ha sido presa de un calentón. ¿Cómo si no se explica que el nombramiento de Ángel Gabilondo haya fructificado en tan poco tiempo? ¿Y que hoy mismo fuera -oh, sorpresa!- protagonista de un desayuno informativo en Madrid?

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Y no sólo eso, ¿cómo es que el cambio de piezas ha obtenido en menos de 24 horas los apoyos de media docena de barones nacionales? Y para rematar, ¿alguien puede pensar que es casual que todos los enemigos de Tomás Gómez en las últimas primarias -los Simancas, Lissavetzky y cía.- estén ahora en la gestora creada para pilotar el PSM de manera interina?

La única explicación existente es que Pedro Sánchez lo tenía todo bien estudiado. Una conspiración en toda regla que ha acabado ejecutándose al más puro estilo Aznar: Con un dedazo.

Y para rematar la jugada, el secretario de Organización del PSOE, César Luena, ha avanzado que no va a haber primarias para elegir a un nuevo candidato del PSM a la presidencia de la comunidad de Madrid porque las circunstancias requieren "una candidatura cuanto antes". Consciente de que estaba reconociendo la práctica del dedazo, Luena ha querido puntualizar que todo se articulará de un modo "transparente" que garantice "los derechos de participación de los militantes".

Lo chocante, desde fuera del PSOE, no ha pasado ni medio año que Pedro Sánchez 'el ejecutor' se fundía en abrazos y emotivos saludos con Tomás Gómez. La duda es saber si ha habido alguna traición en este tiempo, aunque cobra fuerza la idea de que relevar a Tomás Gómez de la dirección del PSM rondaba la cabeza de Pedro Sánchez desde antes del pasado verano.

Sin embargo el inesperado apoyo que éste le dio en sus primarias contra Madina ha retrasado la ejecución del plan y ahora toca correr para calmar los ánimos, primero, e intentar formar un equipo de garantías para las elecciones autonómicas.