Los líos del PP al volante

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Esperanza Aguirre ha emborronado su trayectoria política con un incidente que, en las últimas horas, ha copado los informativos y las redes sociales. La expresidenta de Madrid y líder del PP en la región se dio ayer a la fuga después de ser multada por estacionar su coche en el carril bus de la Gran Vía de la capital. Lo que podía solucionarse con una multa de 200 euros -100 en caso de abonarse en los 15 días posteriores- podría desembocar en penas de hasta dos años de cárcel si se consideraran los hechos como constitutivos de un delito contra la seguridad vial, en su modalidad de conducción temeraria o peligrosa.

Este supuesto pasa porque la denuncia contemple que la infractora hubiera puesto en peligro la vida o la integridad física de las personas que circulaban a la par de ella, y de las fuerzas del orden que la perseguían, toda vez que al emprender la fuga pudo conducir en esas condiciones y a velocidad inadecuada, por no decir excesiva, en la vía urbana en la que se encontraba. Este delito está tipificado en el código penal en el artículo 380 y será castigado con las penas de prisión de seis meses a dos años y privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta seis años.

Pero el de Aguirre no es el único altercado de tráfico en el que han incurrido miembros destacados del PP. El más relevante y reciente es el caso de Ángel Carromero. El vicesecretario de Nuevas Generaciones en Madrid fue detenido en Cuba el 22 de julio tras sufrir un accidente de tráfico en el que fallecieron dos disidentes cubanos que viajaban con él. Lo sorprendente del caso es que Carromero ya contaba con un voluminoso historial de infracciones al volante en España hasta el punto de que la Dirección General de Tráfico había iniciado la tramitación del expediente para retirarle el carné de conducir, ya que había acumulado hasta 45 multas de tráfico en poco más de un año.

Echando la vista atrás resulta imposible no recordar las palabras de José María Aznar cuestionando las campañas de la DGT al recibir una distinción de los productores de vino de Castilla y León: "¿Y quién te ha dicho que quiero que conduzcas por mí?", ironizó el expresidente respecto al conocido lema, tras lo que ha añadió que nadie le debe decir lo que tiene o no que beber. "Déjame que beba tranquilamente; no pongo en riesgo a nadie ni hago daño a los demás", concluyó.

Mariano Rajoy también tiene su propia polémica de tráfico. En agosto 2010 el entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy, se tomó unos días de vacaciones y para ello decidió grabar un vídeo y despedirse de sus simpatizantes. Sin embargo, incurrió en el descuido de presentarse en un coche en plena carretera y sin llevar puesto el cinturón de seguridad. Tras la publicación de la noticia, Presidencia del PP pidió disculpas "en nombre" del presidente del PP añadiendo que normalmente Rajoy "es muy cuidadoso con el cumplimiento de las medidas de seguridad y especialmente con la seguridad de los niños".

Otro nombre propio de la era Aznar es el de Miguel Ángel Rodríguez. El exportavoz del Gobierno fue detenido en Madrid después de provocar un accidente con otros tres vehículos cuadriplicando la tasa de alcohol permitida.

Menos conocido es Ángel Espadas, concejal del PP de Santiago de Compostela, cuando fue sorprendido dormido en su coche ante un semáforo en diciembre de 2011. El control de alcoholemia dio como resultado una tasa de 0,79 miligramos de alcohol por litro, el triple de la cantidad permitida para conducir.

Espadas dimitió de sus cargos. Una decisión que, de momento, no ha tomado Esperanza Aguirre aunque su incidente de ayer, le perjudica seriamente para postularse como candidata a la Alcaldía de Madrid como muchos rumores indican.