Las buenas intenciones le duran a Rajoy una semana

Asier Martiarena
Episodios nacionales

En septiembre de 2009, el entonces líder de la oposición, Mariano Rajoy, calificó de "burla" la política económica del Gobierno basada en la subida de impuestos. El líder popular criticó la teoría de Zapatero de que esto "se arregla haciendo que los errores del Gobierno los paguen los ciudadanos con la subida de impuestos".

Meses después fue en Ciudad Real donde el gallego dijo que no había "ninguna razón para subir los impuestos este año", tal y como pretendía hacer el Gobierno a partir de junio.



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En febrero de 2010 aseguró en Santa Cruz de Tenerife que respetaba, pero no compartía, el apoyo de Coalición Canaria, con quien su partido gobernaba en Canarias, a la subida del IVA que proponía entonces el Ejecutivo de Zapatero.

La postura de Rajoy era tan firme que en abril de 2010, junto con la presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, anunciaron la puesta en marcha de una campaña de "rebelión" del PP de Madrid para oponer "resistencia" a la subida del IVA del Gobierno.

En septiembre de este mismo año, el presidente del PP insistió en Soutomaior (Pontevedra) que descartaba, en caso de ganar las elecciones, subir los impuestos a los emprendedores, ya que para ayudarlos son fundamentales las reducciones fiscales, como la del Impuesto de Sociedades en cinco puntos.

Incluso hace apenas unos días, en las sesiones del debate celebradas el 19 y 20 de diciembre, Rajoy prometió no subir impuestos ante el reproche del portavoz del grupo socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, de anunciar "lo bueno" y callarse de momento "lo menos bueno", como el aumento del IVA.

Pero Rajoy, una vez investido presidente, ha caído en las redes de Europa . Ni Zapatero en mayo pasado, ni Rajoy el viernes querían, pero Europa manda. Y ambos han tenido que tragarse sus planes y convicciones. Apenas una semana después de tomar posesión, el nuevo Gobierno del Partido Popular anunció el viernes fuertes medidas de ajuste en el gasto público, un recorte de cerca de 8.900 millones de euros para contener el déficit y una imprevista subida temporal de impuestos tras desvelar que las proyecciones de déficit público del anterior Ejecutivo socialista se han visto ampliamente superadas.

Salvo los pensionistas, todos han empezado el año maldiciendo al popular. Como no se vean síntomas de recuperación muy pronto, las movilizaciones de sindicatos no se harán esperar. A Rajoy le espera un invierno duro y largo.

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