Episodios nacionales

La corrupción se convierte en costumbre

La OCDE reprocha a España la falta de resultados contra la corrupción. EFELa OCDE reprocha a España la falta de resultados contra la corrupción. EFELos partidos políticos parecen haberle visto las orejas al lobo y están planeando una estrategia conjunta en contra de la corrupción. La está capitaneando el PSOE, partido que planteará con urgencia al resto de los grupos políticos "un compromiso contra la corrupción". Lo que aún no se sabe es si lo hacen por vergüenza torera o porque temen que se les derrumbe el chiringuito que tienen montado en forma de sistema político.

Con unos indicadores a la baja –el Gobierno está en caída libre en las encuestas y el PSOE sigue fijando nuevo suelo electoral en cada cita con las urnas- las formaciones creen que la imagen de la corrupción "ha abierto una grave herida" en la democracia española. Y razón no les falta porque, según una encuesta publicada por el diario 'El País' y desmenuzada por Fernando Garea, el 63% de los españoles considera que ha crecido la corrupción política; un 54% asegura que es superior a la de otros países y hasta un 95% desconfía de las intenciones de los partidos y de la eficacia de la Justicia para combatirla. Vamos, que nueve de cada diez ciudadanos cree que los partidos políticos amparan bajo sus alas a los miembros acusados de corrupción. En concreto, hablamos de 300 casos por toda la Península.

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La sensación de impunidad generalizada es la que ha motivado que Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE, haya pedido a los partidos que abandonen el 'y tú más' para "poner el punto final" a la corrupción política en España.

A su juicio, la labor de los partidos políticos en la lucha contra la corrupción debe basarse en "control, persecución y transparencia, mucha transparencia". Algo que, sin embargo, escasea. Para ejemplo existen comisiones de investigación con vetos de los implicados, purgas internas que acaban con recolocaciones y nunca despidos, o directamente casos como el de la financiación ilegal de Unió, en el que la Justicia ha tardado 16 años en sentar en el banquillo a los acusados y que, además, se ha saldado con un pacto para evitar la cárcel.

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Todo eso está llevando a que la ciudadanía comience a interesarse por formaciones políticas minoritarias, incluso aún en pañales como Partido X, o que directamente haya decidido no votar. De hecho, las últimas proyecciones de voto aseguran que si en este momento hubiera elecciones, la participación estimada sería de entre el 60 y 62%. Eso viene a ser más de 10 puntos por debajo de la de las elecciones generales de 2011.

Es el momento de un gran pacto nacional de los que tanto escasean por estos lares, ya que en la historia reciente no se han llegado a sellar ni siquiera en aspectos básicos como Educación o la lucha antiterrorista.

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