La Casa Real se desentiende del caso Urdangarín

Asier Martiarena

El paraguas de la Familia Real no da cobijo a la familia política. Así lo demuestra la situación en la que se encuentran Jaime de Marichalar e Iñaki Urdangarín. El primero, finalmente, ha sido totalmente relegado de cualquier acto relacionado con la Casa Real después de haberse divorciado de la hija mayor de los Reyes —incluida su retirada del Museo de Cera de Madrid-, y el segundo tendrá que enfrentarse a la Justicia sin ningún tipo de favoritismo pese a la condición de Duque de Palma.

Por lo menos eso se deduce del único comunicado que la Casa del Rey ha realizado desde que se conociera su presunta implicación en la 'Operación Babel', una pieza separada del 'caso Palma Arena', en la que se investigan sus negocios con el Instituto Nóos, una entidad fundada en 1999 sin ánimo de lucro. "La Casa del Rey será respetuosa con las actuaciones de los jueces", rezaba el texto.

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O lo que es lo mismo, que la Familia Real no va a entrar a valorar ni informará de los movimientos y los pasos que dé el Duque de Palma, ya que considera que se trata de un asunto que afecta a la vida privada y profesional del esposo de la infanta Cristina, pero que no tiene que ver con la Familia Real. Ni siquiera hará extensible al ex deportista el blindaje del que disfrutan los miembros de la Corona.

"La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Así comienza el artículo 56.3 de la Constitución. Esta históricamente discutida redacción significa que la norma fundamental de nuestro ordenamiento jurídico proscribe toda responsabilidad por su parte, sea política o jurídica; es decir, que al rey no se le puede juzgar.

Pero esta circunstancia, salvo movimiento ad hoc, no rige para el resto de la familia real, cuyos miembros, si bien tienen una serie de privilegios (como el de prestar testimonio por escrito), están efectivamente sometidos a los dictámenes de la Justicia, como cualquier otro ciudadano.

Ante tal desmarque, el propio Urdangarín se ha centrado personalmente en su defensa y también ha optado por el silencio. De hecho, su cuenta de Twitter se mantiene en silencio desde el pasado viernes 4 de noviembre, cuando compartió un estudio sobre el uso novedoso de los teléfonos móviles para recabar datos sobre la malaria sin comprometer la identidad de los afectados.

Y trabajo no le va a faltar, porque anticorrupción investiga el supuesto desvío de dinero por parte de Urdangarín y Torres —su socio-, quienes, según el fiscal, montaron un "entramado societario" para "apoderarse" de fondos públicos que recibía el Instituto Nóos.

Si en Zarzuela ya está cansados de los asuntos de sus yernos, no lo está menos la sociedad, ya que en el último barómetro del CIS, publicado en los medios el pasado 27 de octubre, la Monarquía registró su primer suspenso obteniendo en el aprecio popular un 4,89.