Fabra esconde la corrupción del PP ante la visita de Rajoy a Valencia

Mariano Rajoy

tiene previsto visitar a finales de esta semana Valencia. Un territorio donde el PP viene dominando con holgura el mapa electoral desde hace casi 20 años. Sin embargo la sangría del caso Gürtel está dejando un reguero de imputados del que el presidente del Gobierno no quiere ni oír hablar. Su primera reacción ha sido la de alejarse lo máximo posible. Ya lo hizo hace dos años, cuando Francisco Camps estaba en la picota. Rajoy evitó saludar al expresident durante casi un año. Ni mítines, ni fotos oficiales... Nada que le pudiera relacionar con la corrupción de cara a los comicios que se avecinaban.

Pero, pasado el tiempo, la sangría no cesa. Con una decena de cargos imputados, el PP valenciano ve peligrar la mayoría absoluta, así que Mariano Rajoy no pueda retrasar por más tiempo su viaje, de ahí que el PP esté negociando estos días cómo, cuándo y con quién se va a ver durante la convención regional del partido en la Comunidad Valenciana.

Para empezar, ni Francisco Camps ni Rita Barberá, también imputados por el caso Nóos, tendrán un papel relevante.

Además, el acto previsto en Castellón se hará en Peñíscola, así el alcalde castellonense, Alfonso Bataller -también imputado- no dará ningún discurso de bienvenida.

Y para contentar al jefe, Alberto Fabra, presidente de la Generalitat valenciana, tiene previsto expulsar del partido esta misma semana a Rafael Blasco, exportavoz del grupo parlamentario del PP en las Cortes valencianas e imputado por seis delitos -fraude, prevaricación, cohecho, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y falsedad documental-.

Para acabar de minimizar los daños, en la convención hablarán pocos políticos regionales y más nacionales. Lo único que tendrá que evitar Rajoy es salir en la foto con la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, imputada en el 'caso Brugal', aunque el caso aún no está en la fase final por lo que la presunción de inocencia tiene cierta credibilidad.