El Rey se va con la misma censura con la que llegó y sin rastro de Corinna

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La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

Cuentan los cronistas de la época que la información periodística sobre el rey Juan Carlos en el final de la dictadura, e incluso al principio de la democracia, pasaba por muchos filtros que censuraban lo que la Jefatura de Estado consideraba inadecuado. Desde entonces se ha vivido un proceso de tímido aperturismo que ha acabado, una vez más, colocando la mordaza a la prensa. La prueba definitiva es la censura que denuncian los propios trabajadores del diario 'El Mundo'.

Según han contado ellos mismos, unos en las redes sociales y otros en los actos en los que han coincidido con otros compañeros, el director del periódico -Casimiro García Abadillo- censuró parte de un artículo sobre el Rey. La descripción que el medio hizo de la princesa Corinna como "amiga íntima" del monarca provocó un choque entre el director de 'El Mundo' y la periodista que cubre la Casa Real, Ana Romero.

En un comunicado posterior, 18 periodistas de la sección de política negaron los hechos y  llaman "inveraz y sin contrastar" a la información dada sobre este incidente al tiempo que afirman que sus artículos "nunca han sido objeto de censura por parte de los responsables editoriales" del periódico.

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Pero el comunicado llega tarde ya que entre la edición especial que el periódico publicó el lunes y la del día siguiente desapareció tanto la firma de la periodista como esta descripción de Corinna: "introductora internacional de capital y amiga íntima del monarca". Y entre medias lo que se escuchó en la redacción de 'El Mundo' fueron gritos del tipo "¡Eres un esbirro de Spottorno!".

Además hay otro detalle que no cuadra. Porque otros compañeros de Ana Romero se hicieron eco de la censura y lo publicaron en las redes sociales. Y lo han pagado caro.

Una de ellas fue María Ramírez, corresponsal en Estados Unidos e hija del exdirector Pedro J. Sus quejas no gustaron en Madrid y fue reprendida hasta el punto de haber sido suspendida un mes de empleo y sueldo.

Estas son las únicas denuncias de censura que han trascendido aunque a buen seguro no han sido los únicos casos. No hay más que ver la homogeneidad de titulares que la prensa ha dedicado a la abdicación del rey Juan Carlos.

En ello se afanó, y mucho, Rafael Spottorno. El Jefe de la Casa del Rey llamó personalmente a diversos directores de medios de comunicación. Lo hizo tan pronto Mariano Rajoy comunicó el anuncio del Rey, con un denuedo digno de admiración. En algunos casos la mano derecha del monarca llegó a repetir la llamada para garantizarse que no habría ningún 'verso suelto'.

Todo el empeño de Spottorno, que finalmente logró sacar adelante, demuestran una vez más que el anuncio del Rey no fue tan meditado como se ha querido vender.

Otra posible censura es la que aseguran habría sufrido 'El Jueves'. A pesar de que ninguno de sus responsables lo ha confirmado, son muchos los rumores acerca de la mordaza a la revista satírica. 

Acostumbrada a salir los miércoles, esta semana ha retrasado su salida un día en los quioscos. Y encima lo hará con una portada diferente a la prevista y que ayer pudo verse en la web durante unos minutos: una caricatura del Rey pasándole una corona llena de mierda al Príncipe.

También se habla de que la abdicación ha podido pillar a 'El Jueves' con la revista en imprenta, porque con anterioridad ha publicado portadas más duras con la Casa Real. Finalmente el viernes llegó la explicación oficial. Los dibujantes quisieron tratar con ironía la abdicación del Rey y llegaron a imprimir hasta 60.000 ejemplares, pero el grupo editorial RBA, al que pertenece la publicación, decidió sustituirla por una caricatura de Pablo Iglesias. Ante esta censura, dos de los exdirectores del semanario han anunciado su marcha de El Jueves.

Lo que sí que parece es que, después de unos años de aparente relajo -llegándose a contar que el Rey participó en Rusia en una cacería en la que el oso había sido previamente emborrachado, y a elucubrar sobre la posible relación del Rey con Corinna- en el seguimiento de la prensa que cubre los actos de Zarzuela, la censura ha vuelto a aparecer. Como punto de inflexión aparece el momento en el que el propio Juan Carlos se quejó amargamente en una recepción en Palacio en 2011 del trato y las filtraciones que publicaba la prensa sobre su estado de salud. Desde entonces Zarzuela volvió a cerrar las ventanas para evitar miradas indiscretas de puertas hacia dentro.

La prueba es que de Corinna no se ha vuelto a hablar desde hace tiempo. Ni siquiera en los programas de La Sexta que más cancha le dieron en su día.  La amiga del Rey ha pasado desapercibida, casualmente, desde que se conociera la abdicación.