El PP busca cómplice para su 'pucherazo'

Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en Moncloa. AFP
Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, en Moncloa. AFP

Para gobernar con mayoría absoluta en una ciudad ya no hará falta sacar el 51% de los votos. Eso era antes. Ahora, con la irrupción de los partidos pequeños, el Gobierno quiere cambiar la Ley Electoral para garantizarse una buena cuota de poder en las próximas elecciones municipales.

Al PP no le ha hecho falta cambiar la ley antes porque, hasta ahora, han sido pocos los ayuntamientos en los que los partidos más pequeños han llegado a desbancar al mayoritario. De hecho, en el 90% de los más de 8.000 municipios que existen en España gobierna la lista más votada, aunque no tenga mayoría absoluta, como por ejemplo ocurre en Barcelona. Pero las encuestas indican que esa situación puede cambiar en vistas del ascenso experimentado últimamente por formaciones como UPyD, Izquierda Unida o Podemos.

La iniciativa plantea que la lista más votada, siempre y cuando obtenga un 40% de los votos y cinco puntos de ventaja sobre la siguiente, obtenga automáticamente la mitad más uno de los concejales, es decir, la mayoría absoluta. El resto de los concejales serían repartidos entre los demás partidos aplicando el misma sistema de reparto que en la actualidad según la ley d'Hondt, que es un sistema proporcional corregido.

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El 'pucherazo', según denuncia Izquierda Unida, "está apoyado por la élite política y la élite económica quieren mantener el poder municipal no como un fin en sí mismo, sino como un medio para asegurar su programa de reformas electorales, y para ello no dudan en cambiar las reglas a mitad de partido".

El problema para el PP es la imagen. Su mayoría absoluta parlamentaria le permitiría aprobar la medida sin apoyos, pero no quiere quedar como el malo de la película y busca un cómplice para el 'pucherazo'. En esa línea se han expresado expertos en Derecho Constitucional y Ciencias Políticas como el catedrático de la Universidad de Alcalá de Henares Pablo Santolaya al considerar "muy poco razonable"  promover una reforma de la ley electoral sin consenso y tan cerca de los comicios en los que se quiere aplicar, porque "sería vista como un intento de manipulación de las reglas del juego en beneficio propio".

Para evitarlo el PP ha llamado a la puerta del PSOE. Públicamente los socialistas se han mostrado contrarios, aunque la medida también les beneficia a ellos como demuestra la delegación andaluza que acepta negociar la elección directa de alcalde  pero no para las municipales de 2015. "No es el momento", aseguran. De hecho el PSOE ha flirteado en más de una ocasión con la idea aunque no ha llegado a consumarla por su impopularidad.

Y en ese terreno resbaladizo es donde se va a mover el PP. Los populares han tendido la mano al PSOE aceptando negociar una hipotética segunda vuelta entre los dos primeros candidatos como ocurre en Francia. Además le han recordado, como señalan miembros del PP, que "lo que tanto critican ahora lo hicieron ellos en 2007". Y en efecto así es, pero la modificación que hizo el PSOE se centró en incluir como condición obligatoria la paridad en las listas electorales.

El 'pucherazo' se va a consumar, porque Génova ha garantizado a sus 49 alcaldes a quienes las encuestas no acompañan -entre ellos Madrid- que se aplicará sí o sí en mayo. La duda es saber si tendrá uno o dos firmantes a pie de página.

 

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