El juez Silva, ¿víctima o verdugo?

Episodios nacionales

¿Son los banqueros los culpables de la crisis? La respuesta admite matices, obviamente. Aunque lo que se juzga desde hoy en Madrid es si quien encarceló a uno de ellos es culpable o no. El magistrado Elpidio José Silva se sienta en el banquillo por un "delito continuado de prevaricación, retardo malicioso de la administración de justicia y dos delitos contra la libertad individual" por su actuación en el caso Blesa.

[Te puede interesar: La mano negra que inhabilitó a Garzón]

La pena no es ninguna broma: 30 años de inhabilitación a la que se suma una fianza de 60.000 euros para asegurar las responsabilidades pecuniarias por las que pueda ser condenado. Pero las justificaciones de Silva tampoco se quedan cortas. El juez califica el auto de apertura de juicio oral como "disparate" y se considera "víctima del funcionamiento torticero y desviado" de una parte de la Judicatura y la Fiscalía que tiene como objetivo "atemorizar a todos los magistrados".

Silva, ahora reconvertido temporalmente en político, mandó hasta en dos ocasiones a prisión al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, tras dos imputaciones. La primera por la concesión de un crédito de 26,6 millones de euros al expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán y la segunda, en una causa desgajada de ésta, por la adquisición del City National Bank de Florida. Una compraventa de 747 millones de euros de la que más de la mitad de lo pagado —450 millones de euros— fue mero sobreprecio según el juez Silva (el propio Banco de España recela de la cifra final), y que incumplió la normativa que exigía el permiso de la Comunidad de Madrid para operaciones superiores al 5% de los recursos propios.

A juicio de Silva, el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa "en ningún momento" dio "una explicación coherente de por qué se llevó por delante Caja Madrid". "Entiendo que el señor Blesa debería estar hoy en día en prisión. Sin ninguna duda", ha sentenciado. La corrupción "no puede salir gratis", ha insistido.

Silva, además, advierte que en los correos intervenidos a Blesa se hace referencia al abono de facturas por parte de Caja Madrid a la 'trama Gürtel' y a operaciones de tráfico de armas relativas al expresidente del Gobierno José María Aznar y su yerno, Alejandro Agag. Sin embargo, estos mails -más de 5.000- intervenidos en los servidores de Bankia durante la instrucción no formarán parte de las pruebas admitidas por la Sala. Según fuentes de la Fiscalía, primero, porque están anulados. Pero sobre todo porque Silva no los utilizó para mandar a Blesa a la cárcel.

Con estos mimbres dignos de una película hollywoodiense, ha dado comienzo la vista oral. Menos de un año después de que Blesa entrara por primera vez en prisión. Un tiempo récord en vista de la lentitud que acompaña a la Justicia española en los últimos tiempos.

Por lo pronto el magistrado se ha presentado hoy en la Sala reclamando la nulidad por ser "manifiestamente ilegal". Para Silva, el auto con el que el TSJM acordó las pruebas a practicar en esta vista, así como su calendario, es nulo porque dos de sus magistrados aceptaron la recusación que planteó por haber participado en la instrucción de la querella que interpuso contra él la Fiscalía. Y para muchos ciudadanos, especialmente los afectados por las preferentes, Silva está siendo víctima de una caza de brujas. Incluso el juez Garzón se ha posicionado al respecto. El veredicto final podría acabar con la carrera judicial de Silva, quien podría tener un as en la manga: pretende presentarse como acusación popular contra Blesa si resulta condenado por prevaricación. Una posibilidad perfectamente legal pero inédita en España en el sentido de que nunca un juez que ha llevado a cabo la instrucción ha pasado a ser parte en un proceso.

Más: ¿Por qué Gürtel acabó con Garzón?