El golpista Obiang, invitado incómodo en el funeral por Suárez

España

ha tenido la posibilidad de resarcirse de la chapucera organización de la misa de aniversario por las víctimas del 11M en menos de un mes. La celebración del funeral de Estado por la muerte del expresidente del Gobierno Adolfo Suárez reunirá bajo el mismo techo, esta vez sí, a los expresidentes José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Los mismos que no fueron invitados a los actos en memoria de los atentados de Atocha que, sin serlo de manera oficial, gozaban del mismo estatus que un funeral de Estado.

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Sin embargo los organizadores de la ceremonia se han encontrado con un invitado incómodo. Siguiendo el mismo protocolo que en el funeral en memoria del expresidente Leopoldo Calvo-Sotelo en 2008, este será presidido por la Familia Real. Don Juan Carlos y Doña Sofía asistirán a la ceremonia desde dos tronos situados a la derecha del altar mayor de la catedral de la Almudena de Madrid. A la izquierda del Rey se sentarán los Príncipes de Asturias. Y todos ellos podrán vislumbrar desde sus asientos al presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang. El dirigente guineano, que ascendió al poder con un golpe de Estado, ha cancelado su asistencia a una conferencia en la UNED en Bruselas, con motivo de la cumbre UE-África, para asistir a la misma hora al funeral de Estado de Adolfo Suárez.

Su presencia, y su rango de presidente, le otorgan el máximo rango representativo equiparable al de la delegación de la Comisión Europea encabezada por Durao Barroso.

A día de hoy las autoridades españolas apenas tienen margen de maniobra ya que, cuando se organiza un funeral de Estado, el país que lo acoge se dirige a las respectivas embajadas para invitarles a asistir al acto. Y solo al país invitado le corresponde decidir quién encabeza la delegación. En el caso de Guinea Ecuatorial, Obiang ha querido estar presente en ese homenaje al presidente centrista.

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La solución hubiera pasado por no cursar la invitación tal y como ocurrió en 2006 cuando la oposición manifestada por varios grupos parlamentarios impidió a Obiang continuar con la visita que pretendía hacer al Congreso de los Diputados. Una decisión que recortó la agenda de Obiang en España.

El feo no le gustó al presidente guineano quien, tres años después, admitió que su negativa a conceder visados para que la prensa española cubriera las legislativas ecuatoguineanas de 2008 fue una represalia por ese maltrato que la prensa española le dispensó en 2006.

El hecho de que Obiang aterrice en España vía Bruselas ha sido la coartada perfecta del presidente golpista. Pese a las críticas generalizadas, España sí apoya en Bruselas a Guinea Ecuatorial en asuntos "estrictamente culturales" para contribuir a extender el uso del español en África. No en vano se trata del único país de habla hispana en África y patrocinó, junto con España, la iniciativa para que la Unión Africana reconociese el español como lengua oficial y de trabajo de esta institución.

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