El escrache divide a ‘indignados’ y ‘yayoflautas’

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Aunque cabía esperar que fuera una estrategia externa la que dividiera a los movimientos de ciudadanos indignados y 'yayoflautas', las primeras grietas las están sufriendo desde dentro de los movimientos. Todo se debe al escrache, la última medida adoptada en España por estos colectivos para llevar a cabo sus protestas.

El escrache es un tipo de manifestación importada de Argentina en la que un grupo de activistas se dirige al domicilio o lugar de trabajo de alguien a quien se quiere denunciar. Las concentraciones tienen como fin hacer visibles a la opinión pública una serie de reclamaciones. Sin embargo, el escrache se ha utilizado en algunas ocasiones como una forma de intimidación y acoso público. Esta estrategia la han denunciado en las últimas horas políticos como Alberto Ruiz Gallardón o Esteban González Pons, quienes han sido el objetivo de la adaptación española del escrache a lo largo del fin de semana. El ministro de Justicia, reincidente a su pesar en este tipo de presiones, ha asegurado que "la crítica, toda; la protesta, la que sea necesaria; pero una presión para que un parlamentario vote una cosa diferente de aquella que él piense en conciencia que debe votar, no es en absoluto lo que marca el ideal democrático de nuestro país", ha concluido.

El debate, por tanto, se ha trasladado a los propios grupos de acción. Así se expresó Ada Colau, la representante más mediática de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en enero: "Perseguiremos día y noche a los responsables de este genocidio financiero".

Sin embargo algunos miembros de la PAH se han negado a secundar el escrache. "Una cosa es protestar y otra intimidar", ha reconocido a este blog E.C., un habitual de las protestas de la PAH en Madrid. Incluso se habla de que algunos 'yayoflautas' se aprovechan de que, por edad, no pueden ser procesados, para radicalizar sus protestas.

En ese sentido, el coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, tampoco comparte que los afectados por los desahucios protesten ante las casas de los diputados, aunque ha reconocido que comprende estas manifestaciones porque "la gente está muy cabreada".

La PAH, la organización más relacionada ahora mismo con el escrache en España, se ha defendido de las acusaciones -les han vinculado con la estrategia proetarra- asegurando que su comportamiento "prudente y ejemplar" frente a las denuncias de algunos políticos. "El único acoso es el de las entidades financieras y el de las fuerzas del Estado que se ponen al servicio de estas entidades", han asegurado.