¿Cómo será la jubilación del rey Juan Carlos?

Foto del rey de España Juan Carlos el 11 de diciembre del 2009 en Sevilla. AFP
Foto del rey de España Juan Carlos el 11 de diciembre del 2009 en Sevilla. AFP

Por más que Zarzuela insista por activa y por pasiva que el anuncio de la abdicación realizado por el rey Juan Carlos estaba meditado, hay muchos indicios que indican lo contrario.

Para empezar, el anuncio ha cogido con el pie cambiado tanto al príncipe Felipe -llamado a ser el heredero-, como a la reina Sofía. El primero se encontraba volando de regreso a Madrid desde el Salvador, y la segunda haciendo las maletas -como finalmente ha hecho- para desplazarse a Nueva York y asistir a la apertura de la sesión anual de la junta ejecutiva de Unicef y a la entrega del premio 'Path to Peace'.

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En segundo lugar porque el anuncio de la abdicación se produce una semana después de que los partidos políticos de signo republicano (Podemos, IU y UPyD) hayan obtenido sus mejores resultados en años.

Y para terminar porque el Rey abdicará sin estar cerrados dos importantes flecos. El primero, y a pesar de que se han tenido 38 años para hacerlo, se debe a que no se haya desarrollado la ley orgánica que regula lo que ocurre cuando se abdica, se renuncia resolviendo las dudas de hecho o de derecho que puedan surgir al efecto. (Artículo 57. 5 de la Constitución).

Y el segundo, por el hecho de no estar rematados los supuestos sobre la inviolabilidad del Rey.

En el primer caso nos encontramos con que el Rey abdica y nadie tiene previsto como será esa sucesión puesto que no se cuenta con la ley que debería haber desarrollado este punto del Título II de la Carta Magna. No existe jurisprudencia. De hecho tocará improvisar aunque la mayoría que aún ostentan PP y PSOE en el Parlamento allanarán el camino para nombrar a don Felipe como sucesor de la Corona bajo el nombre de Felipe VI.

Y en el segundo caso entra en liza el artículo 56.3: "La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad". Se habla de realizar un apaño de última hora dado que el Rey don Juan Carlos perderá la inviolabilidad que tiene como jefe de Estado cuando abandone el trono.

Porque no son pocas las organizaciones e iniciativas sociales que buscarán la imputación del rey Juan Carlos por su relación con el 'caso Nóos' y los tejemanejes de Corina en nombre de la corona española. Para evitar que el todavía rey de España repita el paseíllo realizado por la infanta Cristina y el duque de Palma, Iñaki Urdangarín, hace falta una ley que blinde la inviolabilidad del Rey saliente. Este aspecto podría incluirse en la ley orgánica que el Gobierno tiene previsto aprobar para desarrollar el artículo 57.5 de la Carta Magna. Pero resulta que nadie ha avisado de este extremo dada la celeridad de los hechos.

La fórmula a adoptar por PSOE y PP -el propio Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba han pactado con el Rey en persona este proceso saliente- incluye que el monarca nunca podrá ser juzgado por hechos relativos a su periodo al frente de la Casa Real. O dicho de otra manera, la inviolabilidad no puede ser anulada con efectos retroactivos.

Este detalle impedirá, entre otros, que se conozca la verdad sobre la demanda de paternidad de dos supuestos hijos del rey Juan Carlos de Borbón quisieron tramitar hace dos años. Así lo destaca Público al recordar que Albert Solá Jiménez interpuso una reclamación para que se reconozca ser hijo biológico de Juan Carlos de Borbón y de Anna María Bach Ramon. Nació en Barcelona en 1956, siete años antes que la infanta Elena, la hija mayor de los reyes. Asegura ser fruto de la relación entre el entonces príncipe y esta mujer residente en Barcelona. Al parecer, fue robado por unas enfermeras a su madre, en la Casa de la Maternidad, y trasladado a Ibiza para, en 1964, ser dado en adopción a la familia Solà Jiménez de Girona.

¿Y a qué dedicará el Rey su tiempo libre y cómo se lo financiará? Esa es otra pregunta para la que nadie había previsto respuesta. En realidad la Constitución no contempla la existencia de un Rey emérito o del padre del Rey. Así que la Casa Real, que contempla una asignación económica que se fija anualmente, debería ahora incluir al Monarca saliente siempre y cuando no se amplíe el presupuesto. De esta manera será la casa del Rey de Felipe VI quien dictamine 'la paga' del todavía rey Juan Carlos.

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