¿Por qué abdica ahora Juan Carlos I?

Juan Carlos (I) entrega su carta de abdicación al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Zarzuela, el 2 de junio de 2014.
Juan Carlos (I) entrega su carta de abdicación al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Palacio de la Zarzuela, el 2 de junio de 2014.

La noticia de la abdicación del Rey

con la que se ha desayunado España abre un proceso de sucesión que, desde Moncloa y Zarzuela, se confía en que no dure más allá de un mes. Teniendo en cuenta que el relevo al frente de la Corona de España se ha realizado a través de una abdicación y no de un relevo natural -debido a la muerte del monarca-, el Gobierno debe tramitar una ley orgánica que tendrá que ser ratificada por parte de las Cortes Generales. Se trata de una ley que nunca ha sido promulgada, pero será la que dé seguridad jurídica a la forma en que se realiza la abdicación.

Así se establece en el artículo 57.5 de la Constitución, de ahí que todo el gabinete de Mariano Rajoy esté convocado mañana a un Consejo de Ministros extraordinario. Allí el presidente del Gobierno presentará el escrito de abdicación firmado tanto por él como por el propio rey Juan Carlos.

A partir de ahí, el proceso pasa al Congreso de los Diputados. El presidente de la Cámara Baja, que a estos efectos ejerce como presidente de las Cortes, convoca a las dos juntas de portavoces, reunión a la que asisten el presidente del Senado y el ministro encargado de las relaciones del Gobierno con las Cortes, para acordar el orden del día, que debe tener ese solo punto. En dicha reunión se explicita si algún grupo tiene dudas sobre la validez jurídica del escrito de abdicación.

De no haberlas, el presidente del Congreso dará lectura a un escrito muy breve, que se referirá exclusivamente a la aceptación de la referida validez jurídica. No se abrirá ningún debate parlamentario y se propondría la aprobación por asentimiento.

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Si, por contrario, hubiera discrepancias, se abrirá una votación. Esta será presumiblemente secreta ya que basta con que lo pidan dos grupos parlamentarios o la quinta parte de los diputados y senadores presentes. Es más, si nadie la pide, puede decidirlo el propio presidente quien, una vez realizada, dará cuenta del resultado al Rey y ordenará la publicación oficial.

Ahora bien, todo este procedimiento durará lo que decida la mayoría parlamentaria de la Cámara, que puede imponer un trámite de urgencia, acortando todos los plazos a la mitad, e incluso resolver su tramitación en lectura única (en una única sesión plenaria sin pasar por comisión). La prueba es que PSOE y PP reformaron la Constitución en apenas dos semanas entre agosto y septiembre de 2011.

En este punto se enmarcaría la decisión hecha pública hoy por el rey Juan Carlos. Los rumores que llegan desde Zarzuela apuntan a que la decisión de abdicar, barajada desde 2013, se ha precipitado tras los últimos resultados de las elecciones europeas del pasado 25M. Los pésimos resultados del PSOE (23% de los votos), y los no mucho mejores del PP (26%), unidos al auge de fuerzas políticas de claro signo republicano (IU, Podemos e incluso UPyD), marcan una tendencia que, de ratificarse en las próximas elecciones generales de 2015, debilitarían aún más de lo que está la Corona y a su titular. La permanencia de Don Juan Carlos en la Jefatura del Estado ya no estaría a salvo con el consenso del Partido Popular y del PSOE.

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No en vano, IU, Podemos y Equo han reaccionado a la noticia de la abdicación del Rey reclamando un referéndum sobre la monarquía y han expresado su apoyo a las manifestaciones y concentraciones que se están convocando a través de las redes sociales a favor de la república.

La fórmula reproducida recoge la de todas las Constituciones monárquicas españolas desde la de 1837, tras las vicisitudes de la última etapa del reinado de Fernando VII, en relación con la Pragmática Sanción y la Ley Sálica. Remontándonos aún más atrás en el tiempo, el precepto enlaza con la línea tradicionalmente seguida en nuestro Derecho histórico desde la Partida Segunda de Alfonso X El Sabio, confirmada en las Leyes de Toro y en la Novísima Recopilación.

La abdicación del Rey, además, se adelanta al muy posible procesamiento de la infanta Doña Cristina en el caso Nóos. Un hecho que supondría sentar en el banquillo al yerno y la hija del Rey y al secretario de las Infantas, Carlos García Revenga motivando los ecos del cambio que Zarzuela quiere evitar.

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