Así quiere beneficiarse el PP del estrangulamiento griego

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El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

 

Una foto vía twitter es lo poco que se sabe del plan extraordinario que el Gobierno español ha puesto en marcha a cuenta del corralito de Grecia. El presidente, Mariano Rajoy, ha querido mantener la imagen de calma hasta anoche cuando, viendo que las bolsas hoy iban a desplomarse -incluido el Ibex 35- y que la prima de riesgo iba arrancar directamente con una subida de 70 puntos, decidió convocar para esta mañana la Comisión Delegada de Asuntos Económicos.

lang="es" dir="ltr">Reunión de esta mañana en La Moncloa de la Comisión Delegada para Asuntos Económicos pic.twitter.com/y3iQSE8OGL— Mariano Rajoy Brey (@marianorajoy) junio 29, 2015

Pero hay algo que no cuadra. La calma mostrada por un lado, no concuerda con el gabinete de crisis abierto por otro, y del que poco se sabe. El caso es que a día de hoy es Grecia quien está en el punto de mira. Pero todo el mundo mira a España de reojo. Porque después de Grecia van Portugal, Italia y España. Y no necesariamente en ese orden. Basta un dato: Quienes pronostican que Grecia no puede pagar su deuda porque ha llegado a límites obscenos, opinan lo mismo de España, donde los indicadores la cifran en más del 100% de su PIB.

¿Por qué entonces Rajoy ha sido tan duro estos días alineándose con Europa para obligar a Grecia cumplir los puntos marcados por Bruselas? ¿Cómo es que España está negando la clemencia que tendría que pedir si los efectos del corralito siguen hundiendo los indicadores económicos nacionales?

En primer lugar porque confía en que Europa nunca llegue a estrangular tanto a Madrid como a la díscola Atenas de Syriza. Rajoy confía en que Bruselas le apoye porque a ninguna de las dos partes le interesa que en España entre a gobernar Podemos cuestionando el pago de la deuda, exigiendo más fondos, aumentando el gasto público y contratando más funcionarios, como promete su programa político, primo-hermano del de Syriza.

Pero el plan oculto -y retorcido-, desde el punto de vista táctico pasa porque Grecia de su brazo a torcer ante la amenaza de abandonar el euro. Eso le serviría para desprestigiar las políticas de Syriza y, de paso, las de Podemos a pocos meses de las elecciones generales. Y para rematar vender el mensaje de que el PP sigue siendo el único partido fiable para España, especialmente ahora que aspira a crecer al ritmo del 3%-4%. Así lo ha hecho el propio Luis de Guindos abandonando momentáneamente la  Comisión Delegada de Asuntos Económicos para repetir ante la prensa que: "El mejor plan de contingencia es el que ha puesto en marcha en los últimos años con las medidas del PP".

Tal es el pavor del Gobierno a perder las generales que el PP está maniobrando para adelantar varios meses la aprobación de los Presupuestos Generales de 2016. Si los aprueba y vuelve a gobernar tendrá horizonte económico despejado durante un año evitando así que estos puedan ser condicionados en cualquiera de los escenarios. Tanto por Ciudadanos si el PP necesite sus votos para aguantar en Moncloa, como por PSOE y Podemos si una coalición de izquierdas les desaloja en diciembre.