Así cualquiera cuadra sus cuentas

Asier Martiarena
Episodios nacionales

Crisis, crisis, crisis. La palabra más publicada en internet de los últimos tiempos está presente en todos los ámbitos. Si no, que se lo pregunten a los ayuntamientos. Después de años planeando conservatorios o palacios de deportes a cambio de compraventa de terrenos y licencias de construcción, las arcas están ahora tan vacías que no les da ni para pagar a sus proveedores.

¿Qué hacer en estos casos? Pues recaudar dinero. Y, ¿cómo? Con nuevos impuestos de lo más pintorescos. Ya no vale con ajustar las tasas de la basura; Eso no tapa los agujeros. Ahora hay que sacarse de la manga nuevas formas de recaudar. Para ello, puedes convertir tu pueblo en reclamo gay como en Moclinejo (Málaga), donde incluso barajan pintar las casas de rosa para que la campaña sea más visual, o tienes también la posibilidad de cobrar a los vecinos cada vez que suenen las campanas de la iglesia.

No, no es un espejismo. Así ocurre en el pueblo de Canonja, donde ahora avisar a los vecinos del fallecimiento de un conciudadano lleva implícito el pago de 15,30 euros, el precio del repicar de las campanas. El ayuntamiento alega que siempre ha sido así porque hace mucho tiempo que el cura no vive en el mismo pueblo, pero algunos afectados aseguran desconocerlo y haberse sorprendido cuando les ha tocado pagar  la tasa mortuoria.

Con esas es mejor olvidarse de todo e irse unos días a la playa, pero si tienes perro, no lo hagas en Benidorm. Allí, la corporación municipal ha decidido que la mejor manera de cuadrar sus cuentas es la de implantar una tasa anual por tenencia de animales con la que "se pretende tener un control sobre los animales y financiar los servicios de limpieza y recogida de heces caninas". Justificaciones aparte, el consistorio cobrará entre 15 y 20 euros por cada can. Además, si el dueño no recoge los excrementos podrá ser multado con 6.000 euros, aunque insiste en que ninguna de estas medidas "tiene afán recaudatorio".

Al menos, los vecinos de Benidorm se pueden conformar con tener un servicio de limpieza, ya que, aunque parezca mentira, no todos cuentan con este servicio. Es el caso de los habitantes de las pedanías de Puebla de Argeme y Rincón del Obispo, dependientes del Ayuntamiento de Coria (Cáceres), que barren su pueblo desde que el pasado mes de mayo y, tras un cambio de gobierno, se les retiró el servicio de limpieza. Cuando no hay dinero, no hay servicios. A no ser que, como hemos visto, se saquen los cuartos de donde sea.