Ana Mato, la ‘ministra fantasma’

Asier Martiarena

El índice de popularidad de la ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad se ha mantenido en caída en los últimos tiempos por su afición a las fiestas de cumpleaños con confeti, por desconocer el vehículo que poseía su marido y por haber mentido sobre su estado civil. Porque de no ser por su implicación en la trama Gürtel, Ana Mato hubiera pasado totalmente desapercibida para la prensa.

[Relacionado: Aguirre estalla contra Cospedal, Botella y Mato]

Tal ha sido su afán por mantener un perfil bajo en los últimos tiempos que sus colegas europeos solo la conocen por foto. De los ocho Consejos de Ministros Europeos de política social y sanitaria celebrados desde que es ministra, la representante española no ha acudido a ninguno. Así lo ha adelantado la Cadena Ser con una información que hace dudar del compromiso político de Mato, ya que entre otros temas, en estas reuniones se han debatido y repartido las pautas de inversión de los fondos sociales europeos para paliar el grave impacto de la crisis económica. Partidas económicas distribuidas después de que cada ministro del ramo europeo, salvo la ministra de Sanidad de España, defendiera sus necesidades.

Ana Mato mandó en su lugar a la secretaría general de Sanidad, Pilar Farjas, al secretario de Estado de Empleo, al de Seguridad Social o al Embajador Representante, dependiendo de la reunión.

Las razones de su incomparecencia europea no se deben a que haya dedicado todo su tiempo a explicar sus políticos en las Cámaras de representantes nacionales. Todo lo contrario. La oposición tuvo que esperar más de un año para escuchar por boca de la propia ministra las explicaciones por las reformas y recortes en sanidad, dependencia e igualdad. En total, Ana Mato desoyó 50 solicitudes de los distintos grupos parlamentarios para asistir a la Cámara Baja en periodo ordinario de sesiones. La mayoría absoluta del PP sirvió para vetar todas las iniciativas de comparecencia.

Con una nota de 1,99 en la encuesta del CIS, Ana Mato es la segunda ministra peor valorada por los españoles, siendo superada únicamente por el ministro de Educación, José Ignacio Wert (1,76).