Un informe médico asegura que Hitler padecía de flatulencia y se le suministraba cocaína y semen de toro

Alfred López
Cuaderno de Historias

Posiblemente, Aldolf Hitler es uno de los personajes históricos que más ha dado de sí en cuanto a documentales, películas y todo tipo de publicaciones que se han hecho alrededor de su vida.

Su peculiar y particular personalidad ha proporcionado material para innumerables leyendas en torno a su vida, no sabiéndose a ciencia cierta qué es cierto o falso de todo lo que se escribe o publica sobre él.

Muchos son los que han asegurado que a Hitler le faltaba un testículo, tenía graves problemas de personalidad por culpa de su complejo de inferioridad o de su incontrolable deseo por seducir a todo tipo de mujeres, sobre todo en la época de su ascensión al poder.

En Cuaderno de historias os traemos de vez en cuando alguno de esos relatos curiosos que aparecen alrededor de la figura del Führer y todo lo que le rodeaba, como cuando os explicamos su presunto amor por Stefanie Isak , una joven de origen judío a la que amó en secreto durante sus años de adolescencia.

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El pasado año, a través de una subasta, se pudo conocer nuevos datos sobre la personalidad del genocida alemán, gracias a unos informes médicos y radiografías del cráneo puestos a subasta a través de la prestigiosa casa Alexander Historical Auctions, especializada en este tipo de objetos y colecciones.

A través de los informes realizados por el Dr. Erwin Giesing, uno de los médicos de confianza de Hitler, hemos sabido de nuevos detalles sobre su salud, así como descubrir que se le suministraba cocaína como remedio médico a algunas de sus dolencias.

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Uno de los problemas que más angustiaban a al líder alemán era su flatulencia, algo que le incomodaba y obligaba a tener que estar a solas muchos momentos.

Pero tener una buena vigorosidad sexual también era un tema que obsesionaba a Hitler, por lo que era tratado con esperma de toro (más concretamente de novillo), el cual se le suministraba a través de inyecciones.

Esto hace entrever que Adolf Hitler no era un hombre sexualmente activo, como muchas biografías explican, aunque, como ya hemos explicado anteriormente, tuvo un gran éxito entre las mujeres hacia los inicios de los años 30.

Cabe destacar que en ningún momento del informe médico se hace mención alguna a la supuesta falta de un testículo.

Entre las piezas a subasta se encontraba un mapa de la Wolfsschanze ("la Guarida del Lobo") el nombre clave de uno de los mayores cuarteles militares de Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial, que fue dibujado por el propio Führer.

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Fuentes de consulta: Premiere.fr / Alexander Historical Auctions