El tsunami de cerveza que inundó un barrio de Londres

Alfred López
Un tsunami de cerveza inundó el barrio londinense de St. Giles (rantlifestyle)
Un tsunami de cerveza inundó el barrio londinense de St. Giles (rantlifestyle)

Como bien sabéis, un tsunami es una ola gigantesca que suele estar producida por algún maremoto o erupciones volcánicas en el fondo del mar. El post de hoy en el Cuaderno de Historias he querido aprovechar el símil del término para explicar un curioso hecho acontecido hace justamente dos siglos y que inundó por completo el londinense barrio de St. Giles.  

Esta barriada de la capital inglesa era conocida por ser una de las más conflictivas debido a la extrema pobreza de sus habitantes y al alcoholismo que la mayoría de ellos padecían, hasta tal punto que en el siglo XVIII se tuvo que legislar desde el parlamento británico para poner control y freno al desmesurado consumo y destilación de ginebra que allí había.

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Otro de los productos estrella en el consumo alcohólico de los londinenses era la cerveza la cual se bebía como si de agua se tratase, debido al bajísimo precio que por aquel entonces tenía.

Recién estrenado el siglo XIX muchas eran las pequeñas cervecerías que se habían instalado en el barrio de St Giles in the Fields (como por entonces se llamaba el barrio) siendo la Meux and Company Brewery una de las mayores y que más producción realizaba.

La compañía había sido el resultado de adquirir durante los últimos años pequeñas, artesanales y caseras cerveceras dispersas en St. Giles y aglutinarlas en una sola, algo que hacía que poseyera enormes cubas donde fermentaba el producto durante varios meses.

Uno de esos grandes toneles medía más de seis metros y tenía una capacidad para más de seiscientos mil litros de cerveza. El problema radicaba en lo viejos que eran y el poco tiempo de vida que les quedaba, pues comenzaban a estar seriamente deteriorados.

Ilustración sobre el tsunami de cerveza de 1814 (blimey)
Ilustración sobre el tsunami de cerveza de 1814 (blimey)

Y fue por culpa de ese envejecimiento que el 17 de octubre de 1814 la gran cuba reventó y arrojó al exterior los miles de litros de cerveza que comenzaron a inundar el edificio ocasionando la ruptura de las demás cubas y esparciendo finalmente más de un millón y medio de litros de cerveza. Con una violenta fuerza la bebida salió despedida de la cervecera y comenzó a inundar todas las calles adyacentes en forma de ola.

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Cabe recordar que era un barrio sumamente pobre y las casas, por tanto, carecían de cualquier seguridad, lo que provocó que la gran ola de cerveza se llevase por delante casas, inundase sótanos y trágicamente acabase con la vida de ocho personas.

Algunas crónicas explican que hubo una novena víctima mortal, pero esta murió varios días después y no fue a causa de ser arrastrada por el tsunami de cerveza sino por la gran cantidad de líquido que aprovechó para beber, ya que dentro de la tragedia se dieron algunos disparatados episodios en el que muchas eran las personas que aprovecharon el río de cerveza para asomarse con cubos y palanganas e intentaron llevarse el máximo posible. Hubo quien prefirió beber directamente, como el mencionado, que por lo visto falleció por culpa de una ingesta masiva de alcohol.

Durante los siguientes días seguía habiendo cerveza escampada por todo el barrio y el olor se convirtió en algo insoportable. A pesar de ello cientos de personas se desplazaron hasta allí con la intención de pillar un poco de cerveza gratis y ver cómo había quedado St. Giles tras el tsunami.

La afluencia masiva de personas permitió que algunos de los afectados tratasen de hacer negocio, exponiendo el cadáver del familiar fallecido y cobrando una entrada por ello. La morbosidad de la gente por ver aquellos cuerpos sin vida obligó a intervenir a las autoridades y enterrar rápidamente a los fallecidos.

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Quien también salió mal parada fue la compañía cervecera, debido a que el accidente la dejó al borde de la quiebra. Aunque ayudó en gran medida el hecho de que el parlamento le concedió la devolución de los impuestos que ya había pagado anticipadamente por la cerveza que se encontraba en los barriles, pero lo que realmente ayudó a no caer en la ruina total fue la insólita resolución judicial.

A pesar del terrible accidente quienes no vieron ni un solo penique de indemnización fueron todos aquellos afectados a quienes la cerveza se llevó por delante sus casas, negocios o la vida de algún familiar, debido a que el juez que llevó la demanda desestimó la petición de ser compensados económicamente declarándolo como un ‘acto de Dios’ y por tanto un accidente fortuito que no se podía prever.

Fuentes de consulta: funlondontours / h2g2 / rantlifestyle